Jugó con Messi y Cristiano y llegó a Chile con un nuevo rol: “Es una experiencia inolvidable”
“Hay pocos en esa lista que tuvieron ese privilegio, eso te da un orgullo y satisfacción. Ahora, en el pádel estoy rodeado de los mejores”, dice Ezequiel Garay.


Se jugaba el segundo set de la final femenina del Santiago Premier Pádel P1 cuando Juan Lebrón apareció en el court central de San Carlos de Apoquindo. Lo acompañaba el coach Carlos Pozzoni -Franco Stupaczuk no estuvo presente por un cuadro de fiebre- y, sorprendentemente, el ex futbolista Ezequiel Garay.
El subcampeón del mundo con Argentina en Brasil 2014 ocupaba un lugar en el palco reservado para jugadores. Vestido completamente de negro, el ex Real Madrid miraba atentamente y con mucha tranquilidad lo que ocurría en el partidazo que protagonizaban Gemma Triay y Delfina Brea contra Ariana Sánchez y Paula Josemaría. Cuando AS Chile le propuso hablar, el argentino, con gran disposición, respondió: “Termina el partido y después de la premiación, nos vemos”.
Ese plan se modificó, porque el duelo se suspendió a raíz de las condiciones de la cancha, afectada por la lluvia del domingo en Santiago. Tiempo más tarde, Garay se encuentra con AS en la terraza de jugadores, donde ya prácticamente no quedaba nadie. “¡Dejá de vender humo!”, le gritó a la distancia Pozzoni, desatando la risa de ‘Eze’.
- ¿Cómo nació su vínculo con el pádel?
- Cuando dejé el fútbol, iba buscando qué hacer o dónde comenzar el nuevo emprendimiento. Un día me invitaron a jugar y me empezó a gustar, empecé a ir a clases y me lancé a hacer un club de pádel. Soy apasionado a full y estoy disfrutando muchísimo. Estuve con ellos (Lebrón, Stupaczuk y Pozzoni) en Miami y ahora en Chile y la verdad es que es una experiencia inolvidable.
- ¿Le renovó el espíritu competitivo que ya no tenía en el fútbol?
- Sí. El fútbol es competir a full y necesitaba algo de eso y el pádel me lo dio. ¿De qué juego? De drive, aguerrido. Físicamente estoy hasta incluso mejor que cuando estaba en el fútbol (ríe). Después, quise aportar mi granito de arena para que este lindo deporte siga creciendo.
- ¿Siempre le interesó emprender?
- Yo tenía claro que no quería seguir ligado al fútbol. Con el club, llevamos un mes y medio abiertos y le está yendo mejor de lo que esperábamos. Creo que tengo un sexto sentido en esto de los negocios y veía que era el momento de hacer algo así porque no dejaba de crecer. Está siendo increíble.
El recuerdo de Garay sobre su exitosa carrera en el fútbol
- Dejó el fútbol a los 34 años por una lesión. ¿Estaba agotado de él? ¿No quiso seguir ligado en ninguna área?
- Sí, estaba muy saturado. Los últimos cuatro años en Valencia, con todo el problema que ha habido y cómo me he ido de ahí, me hizo terminar saturado y no quería saber del fútbol. Ni de entrenador, ni de escuela de fútbol para niños, nada de nada. Pero sí quería seguir ligado al deporte y por suerte apareció el pádel.
- ¿Lo decepcionó cómo terminó su carrera?
- Me hubiese gustado terminar jugando. Era lo que más deseaba desde chico, pero las cosas pasaron así. En todo el tiempo que estuve disfruté al máximo y no me arrepiento de nada.
- ¿Qué significa jugar una Copa del Mundo?
- Es aparte de lo que juegas en tu club, de lo que entrenas, de la Copa América, Europa League, Champions... Es algo único que todo futbolista cuando empieza es a lo que aspira. Primero a jugarla o estar en la lista, después a ganarla. A nosotros no se nos dio porque no tenía que ser y sí más adelante cuando lo hizo esta camada nueva que está consiguiendo cosas espectaculares. Fue un dolor muy grande, porque lo tuvimos muy cerca.
- ¿Cerró esa herida a la distancia por lo que pasó en Qatar 2022?
- Esa espinita queda para siempre. Era conseguir algo único y eso que jugué final de Copa América y Europa League... La única final de torneos importantes que no jugué fue la Champions, después estuve en todo, pero lo de Brasil 2014 quedará para siempre. Eso sí, nunca me imaginé que mi carrera iba a ser como fue. Jugar unos Juegos Olímpicos y ganarlos, todo lo que pasé en mi carrera y lo que me quedó ahí de conseguir no lo imaginaba nunca.
- Fue compañero de Messi y Cristiano Ronaldo... Nada mal...
- (Ríe) Me he rodeado con jugadores y entrenadores de nivel mundial. He jugado con Cristiano, con Messi y hay pocos en esa lista que tuvieron ese privilegio, eso te da un orgullo y una satisfacción enorme. Ahora, en el pádel, estar rodeado de los mejores, no puedo estar más contento.
- Lo último. Perdió la felicidad en la parte final de su carrera como futbolista. ¿Volvió a recuperarla ahora en el pádel?
- Sin duda. El pádel me salvó del pozo donde había caído. En el fútbol estás para arriba y para abajo, hoteles y aviones y, gracias a Dios, en los equipos que estuve jugaba fin de semana y mitad de semana. El pádel me sacó y estoy muy agradecido a este deporte.