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Universidad de Chile

La dupla que preocupa en la U

Así como el resto, también el desempeño Carrasco y Tapia ha estado por debajo de lo esperado. Los factores que explican la contingencia futbolística son variados.

La dupla que preocupa en la U
DRAGOMIR YANKOVIC/PHOTOSPORT

Sin desearlo por supuesto a raíz de la fatalidad vivida, José María Carrasco fue uno de los protagonistas del Clásico Universitario. La habilitación del zaguero al arquero Hernán Galindez la interceptó Gonzalo Tapia y el delantero de la UC anotó el 2-0 parcial en San Carlos de Apoquindo. Después, en el segundo tiempo, Universidad de Chile controló el juego y mereció el empate. Incluso, el propio boliviano pudo marcar el 2-2 final , pero la visita volvió a perder (2-1).

El error de Carrasco quedó en la retina y puso una vez más en el centro de la mirada el desempeño de la dupla que conforma junto a Ignacio Tapia. Ambos centrales (con Luis Casanova afrontando una larga lesión de rodilla y Bastián Tapia como alternativa) cargan con la responsabilidad de comandar la defensa del cuadro dirigido por Santiago Escobar. Lo concreto es que, pese a momentos puntuales de eficiencia, sus actuaciones no convencen, en un sector del equipo que perdió a Ramón ‘Cachila’ Arias. El uruguayo fue uno de los hombres destacados en la bajísima campaña en 2021.

El caso Carrasco

La inactividad de Carrasco en Independiente del Valle, debido a un lesión de rodilla, no fue impedimento para que en la U confiaran en el zaguero con miras al 2022. Además, contaba con el aval de ser seleccionado boliviano (actuó ahora en el cierre de las Eliminatorias contra Colombia y Brasil), lo que evidentemente potenció su llegada. Hasta hoy, ha mostrado visos esporádicos del nivel de juego individual que lo llevaron a Ecuador y también a convertirse en internacional por su país. Sin embargo, vuelve a incurrir en disfuncionalidades que generan dudas.

Un hecho llamativo del zaguero ha sido la falta de eficacia en los duelos individuales. Exhibe cierto impulso a no retardar las acciones, intentando de inmediato hacerse del balón o interrumpir el juego del oponente. En ocasiones, resulta superado, lo que causa un gran riesgo para la portería azul. Si la cobertura de Ignacio Tapia no está garantizada, la ruta queda libre hacia el arquero Galindez.

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Escobar ha insistido en que la idea original de la U se basa, durante la fase ofensiva, en unir las tres líneas del equipo mediante el juego asociado. En esto, el rol de los centrales no deja de ser relevante, pues son los encargados de sacar el balón desde el fondo hacia la zona de volantes. Al respecto, Carrasco evidencia una tendencia permanente al juego directo, a través de largas y frontales habilitaciones a los delanteros. Se esperaba que el boliviano marcara la pauta, a raíz de su experiencia internacional, comandando la salida desde atrás con claridad y confianza, pero en muchas situaciones de juego sus intervenciones se diluyen en predecibles balonazos frontales.

Lo último, en torno al cometido hasta ahora de Carrasco en la U, guarda relación con su carencia de voz de mando. En agosto, recién cumplirá 25 años, pero posee un recorrido en el fútbol que lo acredita para liderar la defensa de los dirigidos por Escobar. Dentro de la cancha, se le observa solo con rasgos comunicativos básicos para cumplir con su labor. Evidentemente, el contraste con lo que hacía en este plano Arias resulta elocuente. Hasta ahora, no ha mostrado los elementos de liderazgo que se esperan en un zaguero que ha lucido la jineta de capitán en Bolivia, disputó la Copa América y también se unió a uno de los mejores cuadros de Sudamérica en su momento (Independiente del Valle).

El caso Tapia

La llegada del ex central de Huachipato a la U fue, en gran medida, una sorpresa. En cancha, los acereros cerraron una mala temporada, pese al repunte evidenciado bajo la dirección de Mario Salas, y terminaron futbolísticamente perdiendo la categoría. De todas maneras, el zurdo, tras lograr mayor continuidad en el cuadro de Talcahuano, emergió como un proyecto interesante de zaguero. A raíz de su juventud, perfil dominante (es zurdo), contextura y rasgos de juego defensivos (eficacia en los duelos, claridad para iniciar el juego y buena presencia en la disputa aérea).

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Los primeros meses de Tapia en la U no han sido fáciles. Claro, el equipo inició el año con tres triunfos en línea, pero solo la victoria inicial contra La Calera (4-2 en el Nicolás Chahuán) dejó algunas sensaciones de consistencia futbolística. Más tarde, cuando sobrevinieron las derrotas, el contexto se tornó más complejo para el zaguero. Tal vez, esto incida en que se le ha visto sin la regularidad mostrada en Huachipato durante la fase de inicio del juego desde la última línea. Domina el perfil, pues su pierna hábil es la izquierda, pero tiende a buscar el pelotazo frontal. Sin intentar asociaciones en corto, que evidentemente le otorgarían otro cariz a la construcción de los azules.

Asimismo, en el recurso de la marcación cerrada, cuando el juego rival se aproxima hacia el marco de la U, su desempeño no ha sido el esperado. Puntualmente, puede ser superado sin grandes dificultades en las proximidades o dentro del área. Sus maniobras de acoso no exhiben la intensidad demandada ni el rigor necesario. En este plano, aún no se acerca a lo que mostró regularmente en Huachipato.

Por último, la presencia del zurdo en el juego aéreo de la U tampoco ha sido todo lo aguardada. Su 1,90 metros de estatura, lo faculta para imponerse mayoritariamente en las disputas y esto no ha acontecido. Es un zaguero que gana más por envergadura que por despegue del suelo, ya que su capacidad de salto no sobrepasa la media, pero le basta para imponerse. Sin embargo, hasta ahora no es onmipresente en el cabeceo defensivo de los azules. De hecho, perdió en la disputa con Diego Coelho (1,82 metros) durante los segundos finales ante Curicó y la visita logró el empate (1-1) en el Santa Laura.