“Me enfermé a mediados de 2025... Estuve tirado en la cama, sin levantarme, y perdí 12 kilos”
El experimentado lateral Mario Larenas enfrentó un difícil momento en su último año en Antofagasta: “El proceso de recuperación fue lento”.


Después de surgir del club y dar por cerrada su etapa en Unión Española, Mario Larenas fichó en Antofagasta para actuar en el Ascenso. Ya lo había hecho en 2018, cuando el lateral izquierdo defendió a Cobreloa, y después el ciclo en el cuadro puma se extendió por tres temporadas, entre 2023 y 2025. Hoy, el zurdo es nuevo refuerzo de Atlético Colina de la Liga de Segunda División y, en conversación con AS, recordó un difícil momento vivido en el norte.
“Me enfermé a mitad de 2025, estuve harto tiempo fuera de las canchas y después, cuando ya asumió Luis Marcoleta, no volví a jugar. Estuve en un partido de titular y entré en un par. Entonces no iba a continuar en un lugar donde no era prioridad para el técnico. No estaba en mis planes seguir en un lugar donde no soy prioridad para el técnico", explicó Larenas, quien pudo retornar a Unión Española para el torneo de la B, pero al final fracasó el fichaje.
“Creo que a esta altura, en los últimos año de mi carrera, me he dedicado a jugar siempre. Si el entrenador tiene otro proyecto, tiene otras prioridades, tiene en mente otros jugadores, está bien su decisión. Decidí buscar un lugar en el cual quería ser partícipe y protagonista”, agregó el lateral izquierdo, de 32 años.
- ¿De qué se enfermó?
- Me dio hepatitis, así que estuve ahí complicado. Comí algo infectado, probablemente con caca, por la hepatitis. Así que ahí estuve harto tiempo. Pasé un mes entero en mi casa, después estuve en reintegro deportivo por la pérdida de masa muscular y por un montón de cosas más.
- ¿Le costó mucho volver a la vida diaria de los entrenamientos?
- Sí, me costó harto. Perdí casi 12 kilos de masa muscular, un montón. Fue por la inactividad, porque estuve 25 días tirado en cama, sin levantarme, nada... combatiendo contra la hepatitis, que es una enfermedad que invade el hígado. Estás luchando entre el cuerpo y la enfermedad, sin ayuda, porque no se pueden tomar medicamentos, los procesa el hígado.
- Realmente, todo muy complicado...
- Claro, además el proceso de recuperación es muy lento. Lo pasé muy mal en realidad. Cuando ya pude volver a la cancha, en la primera semana sólo podía caminar. Teníamos que ver cómo respondía, si el hígado estaba operando en forma óptima.
- ¿Pero de a poco se fue sintiendo mejor?
- Mira, la segunda semana recién empecé a trotar, y así fui muy paulatino para llevarlo con cuidado, para que el hígado no fuese a tener una reacción adversa. Ma acompañaron mi mujer, mi hijo y mi mamá también viajó para poder ayudarnos en la recuperación. Ahora, ya está todo zanjado. De hecho, el último mes de campeonato ya estaba a disposición del técnico.
“Un balance positivo”
Al margen de la inesperada complicación de salud, de todas maneras Larenas realizó una evaluación favorable del paso por Antofagasta: “Me parecía un buen club, me hubiese gustado que tuviera más gente adherida para que el fin de semana fuera más público al estadio. Me parece que en el norte se presta para eso. No sé... Iquique llevaba un montón de gente, Cobreloa también y San Marcos lo mismo. Al final, los equipos en deuda éramos Copiapó y Antofagasta, pero es un balance positivo. Me gustó la ciudad y la poca gente que asistía al estadio te hacía sentir muy bien”.
- ¿Es cierto que en algún momento pudo llegar a la U?
- Sí, me enteré viendo televisión. Se dio la casualidad de que conozco al gerente, a Manuel Mayo, fuimos compañeros en la inferiores de Unión Española y lo llamé directamente. Me dijo que me tenían considerado en una terna, fue hace dos o tres años. Y al final decidieron ir por Vicente Fernández en ese momento.
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- ¿Se entusiasmó con la posibilidad?
- Claro, de todas manera, es importante que un equipo grande te tenga en el radar. Algo significa. Fue una buena señal al menos.

