“Tuve que trabajar cortando la luz... Me amenazaban y me decían ‘te voy a pegar un tiro’”
El argentino se estrenó en Chile con una gran actuación por la liga y fue una de las figuras de la fecha: “Estoy debutando con 26 años en Primera División”.


Fue cosa de horas, porque rápidamente Gonzalo Figueroa se hizo conocido en Chile. Recién había sido fichado por La Serena, pero los dos goles y la gran asistencia realizadas en el 3-3 ante la UC lo convirtieron en la figura de la fecha de retorno de la Liga de Primera. El argentino, de 26 años, llegó desde Deportivo Armenio, de la tercera categoría trasandina, y en conversación con AS reveló su llamativa historia de vida.
“Yo nací en Salta y me crie en Tierra del Fuego, en Río Grande. Desde una punta a la otra en Argentina. Jugué futsal, fútbol 5, muchísimo tiempo y viajaba a Punta Arenas, una o dos veces por año. Allá hay harta relación con Chile, por la cercanía de la frontera”, explicó Figueroa, quien también pasó por los clubes Villa Dálmine y Sol de Mayo.
“Me formé en Racing de Córdoba, me fui a los 15 años. No llegué a debutar, porque tuve la mala suerte de que descendimos. Si no me equivoco, en 2018 ó 2019 me subieron al plantel de primera y subimos. Tuve participación en ese torneo y ascendimos al (Torneo) Federal de vuelta. Me tenían que hacer contrato, pero no ocurrió y aguanté un año nomás”, agregó el nuevo atacante de La Serena.
- ¿Qué pasó entonces?
- Nació mi hija, tengo una nena de seis años. Al principio del 2020 dije ‘no, económicamente no me está sirviendo, no me alcanza’. Tomé la decisión de dejar de jugar al fútbol y estuve tres años sin jugar.
- ¿Volvió a Tierra del Fuego?
- Claro, volví a Río Negro, porque me ofrecieron un trabajo junto con jugar al futsal. Luz y Fuerza se llama el club. Entrenábamos en la noche y, en el día, yo tenía que salir a cortar la luz a la gente que no pagaba.
- ¿Cómo lo hacía?
- Mira, se les vencía la boleta y yo era el encargado de ir al domicilio. Les decía ‘mira, tenemos que cortar la luz, pero si vas mañana a arreglar con la cooperativa, no te corto, pero te queda la constancia’.
- ¿Era un trabajo un poco complicado? Por la reacción que podía tener la gente.
- Sí, sí, claro. Las personas por ahí te amenazaban, me pasó. Me decían ‘me cortas la luz y te voy a pegar un tiro’ (ríe). Gente prepotente, que salía a querer golpearte o te trataban mal. Era complicado, pero bueno, era un trabajo.

- ¿De qué manera retornó al fútbol profesional y dejó ese trabajo?
- Fueron muchas coincidencias. Yo tenía un profe que me decía ‘mira, tengo un conocido en el club la CAI, de Río Gallegos, en Chubut. Ahí puede estar la posibilidad de resurgir. Es un club que le da una mano a los jugadores que, por ahí, están tirados’. Al principio le dije que no, porque estaba trabajando y tenía a mi hija pequeña. En esos tres años me insistía siempre, pero yo siempre le decía que no.
- ¿Qué sucedió entonces?
- A principios de 2023 me estaba yendo de vacaciones en auto a Salta a ver a mi hija y estaba en Río Gallegos. Le conté al profe que estaba ahí y me dijo que iba a hablar para ir probarme a la CAI. Me llamó de vuelta y pude ir, hasta me consiguió zapatos de fútbol, porque yo me iba de vacaciones. No tenían estoperoles y anda resbalándome.
- ¿Cómo le fue?
- Me dijeron que tenían que verme más días, yo iba sólo por uno, porque tenía que seguir el viaje para Salta. Me propusieron que pasara de nuevo cuando viniera de vuelta, no quería mucho, pero pasé. Ahí me ofrecieron fichar y, después de pensarlo harto, acepté.
- ¡Tremenda historia! De ahí vuelve al profesionalismo hasta debutar finalmente en Primera División en Chile.
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- Sí, estoy debutando en Primera con 26 años.
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