El evento que impulsa la actividad física en personas con discapacidad
La iniciativa se desarrolló por primera vez en un circuito en los alrededores del Pequeño Cottolengo en Cerrillos. La idea refuerza el compromiso institucional con el bienestar de sus residentes.

“Kms por la Inclusión” se consolida como una instancia significativa en la manera en que Pequeño Cottolengo promueve la actividad física. Con 56 años de experiencia en el cuidado digno de personas con discapacidad severa y profunda, la fundación llevó a cabo un circuito en los alrededores de la institución, viviendo una jornada donde el movimiento se transformó en encuentro, acompañamiento y alegría.
Organizado con el apoyo de la Municipalidad de Cerrillos y el Colegio Don Orione, el recorrido reunió a estudiantes de la Escuela Especial Don Orione del Pequeño Cottolengo, junto a algunos de sus residentes en una jornada marcada por la diversión.
Al finalizar el circuito, los participantes recibieron sus medallas en medio de sonrisas, orgullo y entusiasmo. Además, la actividad cerró con una clase de zumba inclusiva, donde residentes y estudiantes compartieron un espacio de energía, música y alegría.
La directora del área de educación del Pequeño Cottolengo, Pilar Flores, destacó: “La actividad física es una oportunidad de desarrollo integral: físico, recreativo y de inclusión. Esta iniciativa es un aporte concreto al bienestar de nuestros estudiantes y residentes, quienes además encuentran en el movimiento una instancia de encuentro y felicidad compartida”.
La actividad física como espacio de encuentro y bienestar
En Chile, las personas con discapacidad presentan mayores niveles de sedentarismo en comparación con la población general, lo que aumenta el riesgo de enfermedades y afecta su autonomía y salud mental.
Por ello, la promoción de espacios de actividad física cómo “Kms por la Inclusión” se vuelve especialmente relevante en Pequeño Cottolengo.
“Esta contribuye a prevenir enfermedades asociadas al sedentarismo y a favorecer la salud general. Además, es fundamental para mantener y potenciar la autonomía e independencia funcional de nuestros residentes”, explicó Paulina Bayolo, directora de salud del Pequeño Cottolengo.
Pero, junto con los beneficios físicos, también existe un impacto directo en la dimensión emocional y social: “El ejercicio comunitario favorece la inclusión y el sentido de pertenencia. Permite fortalecer vínculos y desarrollar habilidades sociales, impactando positivamente en la autoestima de personas con discapacidad”, agregó.
Este beneficio se refleja en las reacciones de los participantes en “Kms por la Inclusión”, donde las sonrisas marcaron la jornada.
“Es una oportunidad para que integren la actividad física en su rutina, compartiendo con nuevas personas y fortaleciendo su autoestima en cada interacción. Nuestros residentes y estudiantes disfrutaron del espacio comunitario que creó el deporte, estaban felices”, explica Pilar Flores, directora de educación en Pequeño Cottolengo.
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De esta manera, “Kms por la Inclusión” se consolida como una expresión concreta del compromiso de Pequeño Cottolengo con el bienestar de sus residentes, donde la actividad física no es solo una instancia puntual, sino también una oportunidad para generar vínculos y vivir la alegría de compartir.
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