“Psicológicamente me sentía frustrada, pero gracias a mis padres pude salir adelante de esto”
“Estuve dos años con molestias; venía hace tiempo batallando con esto”, comentó Katina Proestakis en conversación con As.

En marzo de 2025, Katina Proestakis, disputó su última competencia antes de poner una pausa obligada a su actividad producto de una lesión que arrastraba desde hace tiempo. Las molestias, que inicialmente fueron diagnosticadas como una tendinitis, terminaron revelando un problema mayor: una displasia de cadera que no solo afectaba su rendimiento en la pista, sino también su vida cotidiana.
La situación se fue agravando con el paso de los meses, al punto de limitar incluso acciones básicas como caminar, lo que finalmente llevó a la deportista de 23 años a someterse a una intervención quirúrgica. La operación marcó un punto de inflexión en su temporada, obligándola a dejar la competencia para enfocarse completamente en su recuperación.
“Estuve dos años con molestias. Primero me diagnosticaron una tendinitis, pero después no sabían bien lo que era. Venía hace tiempo batallando con esto hasta que un profesional me dijo que tenía una displasia de cadera y que lo mejor era operar”, relató Proestakis en conversación con AS.
- ¿Cómo fue competir con ese dolor que mencionó?
- La verdad es que no le tomaba mucho el peso porque en el alto rendimiento uno siempre está con molestias o uno dice “quizás es un tema que tengo que cuidarme un poco más en las recuperaciones” y todo eso, entonces traté de bajarle el perfil hasta que llegó un punto en que ya no podía más.
- Su última competencia fue en marzo de 2025...
- Sí, además era mi última competencia universitaria, entonces no me la quería perder por nada del mundo, pero ahí me acuerdo de que tuve que ir varias veces a los kinesiólogos para vendarme la cadera para que la pierna delantera se me levantara sola para hacer un fondo porque no era capaz de levantarla por el dolor. Esa fue la señal para darme cuenta de que era una cosa seria.
- Usted documentó todo su proceso de recuperación en redes sociales, donde mostró que tuvo que aprender a caminar de nuevo, ¿cómo fue vivir esto detrás de cámaras?
- Duro. La verdad es que me lo habían dicho, que yo iba a estar 6 a 8 semanas sin poder apoyar el pie. No internalicé lo que realmente significaba hasta que lo viví, estuve dos semanas con un burrito y no me movía casi nada. Me impresionó la pérdida de musculatura. Luego tuve que aprender a ocupar las muletas y me tocó la vuelta a clases y se complicó todo un poco.
- ¿En qué sentido?
- Ahí mi mamá tuvo que viajar conmigo de vuelta a la universidad y ella me llevaba en silla de ruedas porque no me daban las distancias. Fue súper difícil porque yo me considero una persona bien independiente y ahí tenía que pedir ayuda para todo. Me acuerdo de que un día ella estaba en reunión y yo me fui a hacer un café. Sentí una autonomía tan grande, pero después me di cuenta de que no me podía llevar la taza a la mesa (ríe). Fueron cosas así de chicas, como también las más grandes como, por ejemplo, que no podía llegar a ningún lado sola.
- ¿Qué aprendió en todo este proceso?
- La paciencia sobre todo porque yo soy bien inquieta, yo creo que por eso me gusta mucho el deporte de alto rendimiento porque uno nunca para. Luego también aprendí a escuchar el cuerpo ya que siempre había escuchado esa frase, pero ahora pude entenderla del todo e internalizarla.
- En sus reels también habló sobre la ansiedad durante el proceso de recuperación, ¿cómo fue el trabajo psicológico que realizó?
- Antes de responder yo me saco el sombrero al trabajo que hizo mi mamá porque la despertaba a las 3 de la mañana y nunca reclamó. Ella me ayudó en todo y se lo agradezco infinito. Ahora bien, yo psicológicamente yo me sentía frustrada, pero gracias a ella y a mi papá me ayudaron mucho y me apoyaron. Por otro lado, también estaba el tema de la ansiedad, yo de por sí soy inquieta, y habían momentos que quería correr o botar energía de alguna manera y no podía.
- Me habló de sus padres, ¿qué le dijeron ellos sobre su decisión de operarse?
- Estuvieron súper involucrados porque son mis personas de confianza, son los que me han apoyado desde el día 0. Aunque yo ya sea grande siempre los involucro en todo. Cuando empecé con las molestias mi mamá me decía que no estaba bien que sufriera. Entonces me apoyé mucho durante este proceso, de conversar, de escuchar sus opiniones y también procesar todo.
- Tras su operación usted terminó su carrera universitaria, ¿cómo vivió este cierre?
- Fue extraño porque siento que no ha pasado porque estuve la mitad de semestre con el tema de la operación, entonces fue atípico porque antes estaba entrenando desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde. El bajar el tema del deporte me ayudó a tener esa transición del cierre de ciclo y de poder enfocarme en mis estudios.
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- Ahora ya recibió su alta, ¿qué viene ahora?
- Ahora empieza el otro proceso, el de retorno a competencia. Estoy súper feliz. El médico me dio el alta para entrenar pero para volver al alto rendimiento me dio cuatro meses mínimo. Ahora trabajaré el fortalecimiento, mucho ‘kine’ y buscar oportunidades que me permitan quizás compatibilizar lo laboral con el deporte.

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