ARCOS

¿De dónde viene la plata?

“Siempre han existido mecenas en el fútbol, personajes qué motivados por diferentes intereses, han empujado a los clubes nacionales...”

SEBASTIAN CISTERNAS/PHOTOSPORT
Editor de Deportes de Chilevisión. Tenor de ADN Deportes y comentarista de Radio Futuro
Actualizado a

El fútbol chileno se ha sostenido durante casi 100 años mediante el poder adquisitivo. Detrás de la afición, sea multitudinaria o más reducida, han existido mecenas que han permitido que los equipos del fútbol chileno se sostengan. Lo que ha cambiado es la estructura de propiedad y eso ha derivado en una forma de entender esta “industria”, que tiene parámetros distintos a todas las demás.

Durante la semana pasada en una edición de Los Tenores de Radio ADN, estuvo invitado el sociólogo Rodrigo Figueroa. Además de ser académico universitario, Figueroa es técnico del equipo femenino de Palestino. Desde su lugar, academia y experiencia deportiva, realizó un interesante análisis respecto a varios temas de contingencia futbolera: violencia en los estadios, trabajo de inferiores, estímulos externos, fútbol formativo, espacios de identidad. Se detuvo en un acápite que impulsa esta columna: Quiénes son los dueños de los clubes chilenos y cuanto influye eso en el desarrollo de la actividad. O en su no desarrollo, precisamente.

Siempre han existido mecenas en el fútbol, personajes qué motivados por diferentes intereses, han empujado a los clubes nacionales. Algunos por pasión, otros por motivos altruistas, otros por ser hinchas del club, otros motivados por el poder, otros que eran verdaderos Caciques, sobre todo en provincia. Figueroa establece una diferencia a lo largo de las décadas que también es una postal del país. Hace algunas décadas, quienes detentaban el poder en los clubes (que no eran dueños, pero se parecían bastante), eran personas que a menudo venían de la industria, de la manufactura, del comercio industrial en sus diferentes aspectos y rubros. Tenían una visión de mayor largo plazo en sus negocios, con un poder económico construido en el tiempo, macerado con los vaivenes de la sociedad y la política. Extendían esa visión a los clubes que comandaban, con mayor o menor éxito, pero esa mirada a mediano o largo plazo estaba presente. Entendían que el resultado inmediato no solo es difícil de conseguir, sino que cuando sucede es efímero y volátil.

Hoy, los dueños de clubes provienen del ámbito financiero, donde se espera una inversión importante y ojalá un resultado inmediato y lucrativo. Y es probable que eso efectivamente ocurra en su ámbito de negocios, pero el fútbol tiene otros matices, otros tiempos y los resultados no son inmediatos, ni siquiera en mercado gigantescos: el PSG tardó décadas en ser campeón de Europa, el Manchester City demoró varios años en ganar la corona europea, trofeo que ganaron una vez y no han vuelto a levantar.

Son miradas diferentes, tiempos distintos, paciencias necesarias.

No es lo mismo ser presidente de un club que dueño de un club. No es lo mismo aportar en un club que invertir en un club. No es lo mismo controlar un club que comprarlo o venderlo. No es lo mismo esperar que tu club crezca a esperar que genere ganancias económicas. No es lo mismo ocupar mi plata que negociar con la plata de otros.

Es tan claro, que sorprende que quienes están a cargo de casi todos nuestros clubes, no se den cuenta de aquello.

Etiquetado en:

Te recomendamos en Opinión

Lo más visto

Más noticias