Dejarse entrenar (La salida de Paqui)
Hay cosas que son evidentes y muchos las ven cuando quieren y otros miran hacia el costado. No había conexión alguna entre el técnico y los jugadores.


Digamos obviedades: la U de Paqui Meneghini jugaba mal. El entrenador nunca le pudo dar el tono futbolístico a su equipo, cometió errores en algunos planteamientos, los rendimientos individuales fueron muy bajos y ni siquiera la victoria como visitante en el Superclásico significó un tónico para un vendaval de críticas que arreciaron desde antes que dirigiera el primer partido. Eso lo vimos todos.
Pero hay cosas que son evidentes en el mundo del fútbol y muchos las ven cuando quieren y otros miran hacia el costado. No había conexión alguna entre el técnico y los jugadores. No es una percepción. Es una frase basada en datos que comenzaron como un murmullo, un ronroneo y pronto terminaron siendo un alarido que se escuchaba desde cualquier lugar. De hecho, el triunfo ante el más clásico de los rivales reflejó este punto: en la algarabía, a Meneghini no se le otorgaba ningún mérito. Era toda de los jugadores.
Un antiguo bicampeón de América utilizaba una frase que era un mandamiento en los equipos exitosos: planteles que se dejaran entrenar. Esteban González, de extraordinaria campaña en Coquimbo, señalaba lo mismo como la principal virtud de su equipo campeón. Jugadores que se dejaban entrenar, que seguían las directrices del entrenador, que le daban un voto de confianza a su propuesta y persistían en una idea aunque los vientos no fueran favorables.
¿Los jugadores de la U se dejaron entrenar con Meneghini? Acá nadie habla ni insinúa de remar hacia atrás o hacerle la cama al DT. Nada de eso. Pero cuando el puente está cortado, cuesta un montón avanzar. Dejarse entrenar. Meneghini llegó con una idea de juego y fueron los propios jugadores quienes insistieron en que se sentían más cómodos con un esquema de tres defensores, pues lo habían trabajado mucho con el entrenador anterior y el andamiaje estaba más aceitado. El nuevo técnico aceptó y el equipo nunca encontró la forma. Nunca.
Tras la salida de Meneghini asumió interinamente John Valladares. Ya sea por ausencias, lesiones, expulsiones, pero también por decisión técnica, dispuso cambiar el esquema defensivo, marcar con cuatro hombres en la retaguardia. Los jugadores así entraron al terreno a enfrentar al último campeón y ganaron 1-0.
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Tan irresponsable como decir que la U con Meneghini se iba al descenso, sería asumir que los azules solucionaron todos sus males. Cuando la situación está tensa, no es raro que ante la salida de un DT las cosas mejores y los equipos suban su rendimiento. La UC de Garnero en la temporada pasada fue muestra viva de eso. No es extraño. Sucede. Pero un elemento clave en el fútbol es respetar las jerarquías, los roles, las campañas y los mandos. Los entrenadores dirigen. Los jugadores juegan. Los hinchas alientan. La dirigencia administra. Cuando falla cualquiera de esos eslabones, el fin está más cerca de lo presupuestado. Incluso puede llegar en la fecha 7 de 30.
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