Derrotas por goleada
¿En qué minuto dejamos que las barras bravas controlarán el fútbol chileno? Se programan los partidos de acuerdo a sus acciones.
Primera fecha del campeonato y se registraron un par de derrotas por goleadas fuera de la cancha, esas donde pierden todos (o casi todos), esas que duran más de una semana, esas donde la posibilidad de una revancha existe, pero en el mediano o largo plazo, porque en un período breve dejan una estela de sanciones y eslogan negativos, sin ningún atisbo de solución.
Lo ocurrido en el estadio Nacional en el partido de la Universidad de Chile con Audax Italiano es una derrota por goleada. La primera advertencia en esta columna es tratar, intentar, esforzarse si es necesario, a analizar estos conflictos sin colores de camiseta. Uno de los motivos más importante para el estancamiento o la inmovilidad de acciones respecto a la violencia en los estadios, ha sido el “camiseteo” de la discusión. Pensar que el violento sólo está el frente, nunca en mi tribuna. Asumir que son los otros los desalmados, jamás los nuestros. Creer que nuestra hinchada es diferente y hacer caso omiso cuando son protagonistas de actos que son criticables. Temerle a la crítica por el que dirán o posibles consecuencias. Ser valiente sólo cuando estoy cobijado por los míos, más nunca cuando ese escudo mediático desaparece.
Una parte importante de este pantano, de este fango, es la insistente teoría del empate. “Tu malo es más malo que el mío”. “Los castigos son sólo contra nosotros”. “No dicen nada cuando le toca al del frente”. “Olvidas cuando en 1967, en la fecha ocho del torneo, tu equipo cometió incidentes”.
Cansa. Agota. No sirve.
¿En qué minuto dejamos que las barras bravas controlarán el fútbol chileno? Se programan los partidos de acuerdo a sus acciones. Los horarios que se buscan, horarios anti-fútbol, son para evitar sus desmanes. Las declaraciones de muchos dirigentes son cuidándose de represalias de ese grupo. Se programa, organiza, en relación a la minoría violenta. ¿Se imaginan el país legislara de acuerdo a la minoría? Es la única actividad nacional donde los grupos reducidos controlan todo.
El hincha de la Universidad de Chile tiene todo el derecho a protestar contra el precio de los abonos, las entradas, la visión de Azul Azul hacia la afición. Todo el derecho. Pero hay cientos, miles de maneras de hacerlo sin incendiar el estadio ni quejarse por las futuras sanciones. ¿De verdad, después del triste espectáculo del viernes, esperan que no los castiguen?
El sábado jugaron Limache y Colo Colo en Valparaíso, ante un exiguo marco de público. Pudo ser peor, pues hasta 24 horas antes del duelo no existía claridad cuantas localidades estaban disponibles. La dirigencia local (que no es local en el Puerto principal), intentó abrir un espacio para que asistiera el público visitante. Pero no hubo caso. De igual modo, llegaron aficionados de Colo Colo. Todo confuso en la primera fecha de un campeonato, donde ya se modificó la programación en uno de los partidos.
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