Fecha de clásicos

El fútbol argentino, además de contar con jugadores de probada calidad y de poseer un ritmo de competencia de alto vuelo, es un producto que sus organizadores buscan potenciar en su máxima expresión. El fútbol argentino tiene buena prensa, que duda cabe. No sólo venden buenos partidos de fútbol. Generan una experiencia que se expone, se glorifica, a veces de un modo exagerado, pero que enaltece un producto muy atractivo no sólo para el mercado local, sino para todo el orbe.

Los clásicos argentinos se exprimen al máximo. Se respeta la historia, el legado, la épica, el relato. Las glorias pasadas son veneradas por los nuevos futbolistas, por la afición y también por los medios masivos. Asistir a uno de los clásicos está incluido dentro de los paquetes turísticos. No sólo son campeones del mundo. Se creen el cuento, su propio cuento.

Ir al estadio en Argentina también es peligroso. Incluso más que en Chile. La violencia varias veces ha ganado las partidas y discusiones. La cultura de la barrabrava tiene tomado a varios clubes. Pero son capaces de organizar un campeonato donde en la misma fecha se juegan la mayor parte de los clásicos de mayor convocatoria. El sábado pasado jugaron San Lorenzo versus Huracán, Rosario Central le ganó a Newell’s y Racing cayó en su cancha contra Independiente. El mismo día. El domingo River Plate superó a Boca Juniors en cancha ajena, Colón igualó con Unión, Estudiantes y Gimnasia empataron sin goles y con idéntico marcador terminó el choque entre Talleres y Belgrano en Córdoba. El mismo día.

¿Es posible programar de esa manera en Chile? Nos dicen hace años que no. No se pueden jugar dos partidos en la misma ciudad. Con mucho menos gente en la cancha, con muchos más recursos económicos en seguridad, con menos efervescencia. Pero las autoridades deportivas y políticas aseguran que es imposible que se jueguen dos pleitos de mediana convocatoria en la misma fecha en la misma ciudad. Palabra sacra. Nadie la cuestiona. No se puede y no se puede. Cero discusión, debate o interés.

El fútbol chileno pasa por un alicaído momento a todo nivel. Deportivo, económico, institucional. Pero además se le saca escaso partido al producto. No hay interés por dar vuelta una imagen negativa. No hay cariño por la competencia. Malas canchas, equipos nómades, programaciones disparatadas, accesos complicados, salidas peores, poco énfasis en el fútbol femenino. ¿Divisiones inferiores? Un cacho para muchos clubes.

¿Si estuvieran en la misma división podrían jugar el mismo fin de semana Colo Colo con la U o la UC, Audax ante Unión Española o Palestino, Everton y Wanderers, Coquimbo y La Serena, Antofagasta versus Cobreloa, Cobresal y Copiapó, Curicó y Rangers o Ñublense, Concepción ante el Vial? El clásico que usted quiera, elija, le guste.

¿Es posible?

Imposible.

No nos gusta tanto el fútbol.