La balada de Gustavo Álvarez
El pequeño problema, que ha sido obviado mágicamente por todos quienes lanzaron esos dardos o peores, es que Gustavo Álvarez no llegó a la selección peruana.


El rumor de finales del 2025 indicaba que Gustavo Álvarez podría convertirse en técnico de la selección peruana. La especulación brotó cuando aún dirigía a la Universidad de Chile. El trascendido no se escuchó con fuerza sólo en Chile, sino principalmente en Perú donde el DT tenía pasado como entrenador. No parecía una idea demasiado alocada.
Siguiendo la cronología de hechos, Álvarez realizó duras críticas y descargos contra sus empleadores, Azul Azul, lo que desembocó en su anticipado anuncio de dejar el club al finalizar la temporada, a la que aún le restaban un par de fechas.
Tras el anuncio del entrenador, surgieron una serie de interpretaciones que vinculaban ambos puntos: su salida de la U con el rumor de una oferta por parte de la selección peruana. Dos más dos, cuatro.
A partir de ahí escuchamos y leímos varias sentencias en diversos medios de comunicación. Que el técnico criticó a Azul Azul porque tenía todo listo para irse a Perú. Que su descarnado análisis del momento de la U y en especial del modo de operar de su dirigencia, se entendía porque Álvarez ya no tenia nada que perder, pues lo esperaba la banca de la selección albirroja. Ni hablar de la compensación económica. Obviamente a Álvarez eso le importaba bien poco, porque su negociación con Perú incluía el pago de esa indemnización. El DT no perdía un peso, un dólar, un euro, dejaba la U sabiendo que lo esperaba una banca tibia, algo propio de un entrenador sin códigos y una persona de doble careta.
El pequeño problema, que ha sido obviado mágicamente por todos quienes lanzaron esos dardos o peores, es que Gustavo Álvarez no llegó a la selección peruana. El cuadro albirrojo confirmó al brasileño Mano Menezes como su nuevo entrenador.
¿En qué quedamos entonces? ¿En qué quedaron las faltas a la ética de Álvarez? ¿En qué quedó el plan para ganar por todas partes? ¿En qué quedaron las dudas sobre la sinceridad en las críticas a Azul Azul?
Esto es fútbol y a veces las ofertas se caen. Miles de veces hemos sabido de negociaciones cerradas que se frustran a última hora. Otra cosa diferente es interpretar y sacar conclusiones apresuradas y hasta groseras a partir de esos datos.
El archivo no muerde. Las críticas mordaces están ahí, tan visibles como el silencio posterior. Porque a veces vemos nuestros propios ripios en el ojo ajeno.
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Al cierre de esta columna, Gustavo Álvarez no dirige aún ningún club o selección.
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