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Mundial Anti Mundial

“La FIFA ha seguido el manual del anti fútbol y el compás de la política de Donald Trump, el verdadero líder del fútbol en estos días”.

Amber Searls
Editor de Deportes de Chilevisión. Tenor de ADN Deportes y comentarista de Radio Futuro
Actualizado a

Me gusta el fútbol y me va a seguir gustando. Me gusta en el Mundial, por supuesto, pero me gusta el fútbol en todos los frentes. En el torneo local, en la Primera B, me gusta la Libertadores más que la Champions, pero también me gusta la Champions, a quién no.

En este, el primer mundial post-fútbol parafraseando al autor chileno Juan Pablo Meneses, la FIFA ha seguido el manual del anti fútbol y el compás de la política de Donald Trump, el verdadero líder del fútbol en estos días.

Protestar contra el minuto de hidratación no es sólo una cuestión cosmética. Lo que inicialmente fue una pausa en medio del calor para refrescar a los protagonistas del juego, derivó en un espacio de mercado, un modelo de negocios para instalar tandas comerciales. Su extensión es tan relevante que cambia el sentido de los partidos, el ritmo de juego. No es exagerado decir que estamos en presencia del primer mundial con cuatro tiempos. ¿Por qué? Todo menos fútbol.

El Gobierno americano envió de regreso a un árbitro somalí que iba a dirigir el Mundial. El motivo era sólo su nacionalidad. Ningún antecedente, ninguna información, ninguna acción, ninguna declaración. La FIFA, pusilánime, dijo que no podía hacer nada. Todo menos fútbol.

Cuando la selección de Irak arribó a Norteamérica para participar en el Mundial, el capitán del equipo fue retenido por casi ocho horas, de profundo interrogatorio, debido a su nacionalidad. Todo menos fútbol.

La selección de Irán se quedará en México y se trasladará sólo los días de partido, para estar el menor tiempo posible en Estados Unidos. Esto incluye traslados enormes, con una probable repercusión en su desempeño y diferente realidad con sus rivales. Todo menos fútbol.

La FIFA determinó que en sus ruedas de prensa no se pueden hacer preguntas en español. El argumento es que no cuenta con los suficientes intérpretes para traducir. Eso ha llamado la atención de los propios protagonistas, que son los jugadores de fútbol y sus entrenadores. Cuesta creer que un país como Estados Unidos no cuente con suficientes traductores. Cuesta creer que la maquinaria de la FIFA no haya considerado este aspecto en su planificación. Cuesta dimensionar esta medida considerando que uno de los organizadores de la Copa es México, país de habla hispana.

Y así más ejemplos. Prohibir las camisetas tradicionales de Haití y Egipto, medidas que responden a motivos políticos, de una administración que pega en el palo con el estado de derecho.

Pero se está jugando el Mundial. La pelota está rodando. Es lo único que debería importar. ¿Cierto?

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