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Otra terrible lección

Actualizado a

Vivimos en una ficción, creyendo que en algún momento nos acercaremos a los mejores, pero todo es falso. No tenemos chance, estamos lejos de los regularmente competitivos. Esto, por supuesto, no corre para los bicampeones de América, lo que enaltece cada vez más sus colosales logros. Quedaron para siempre en la historia y ni siquiera el inexorable declive que algunos empiezan a manifestar los sacará de allí. Son y serán inmortales en la memoria futbolística colectiva. Si no hubiera sido por ellos, y anteriormente por Colo Colo 91 y la U 2011, el sentir sería de mayor profundidad en la decepción frente a la falta de consistencia al medirse contra los que mandan internacionalmente.

La derrota por 3-0 de la Roja Sub 20 ante Inglaterra, en su estreno en el torneo Costa Cálida en Murcia, España, fue una paliza. Los dirigidos por Patricio Ormazábal no tuvieron nada qué hacer ante el campeón de Europa en la categoría. Lo primero que llamó la atención fue el contraste de estatura y, cuando se inició el partido, caímos en la cuenta de que la diferencia futbolística también era evidente. Chile casi no tuvo llegadas, el arquero británico vivió una noche tranquila y solo en un par de ocasiones debió intervenir. Tampoco fueron acciones de finalización que reportaban algo de peligro y al otro lado era resistir cómo se pudiera las llegadas contantes de los europeos.

En el desarrollo del juego, el predominio oponente siempre tuvo un patrón táctico común. Inglaterra concentró su accionar ofensivo por las zonas laterales de la cancha y en estas franjas externas los británicos no tuvieron contrapeso. Enlazaron velocidad, cambios de ritmo permanentes y precisión en las asociaciones para obtener la profundidad ofensiva que, desde el minuto inicial, los acercó rápidamente a la victoria. En Europa esto ya es una constante, pero acá parece que todavía no estamos preparados para eso: los partidos hoy se resuelven en esos sectores de la cancha.

Nosotros aún acá seguimos con la retórica de que el dominio y las mayores chances de triunfo se obtienen en el mediocampo. Insistimos en que quien controle la zona de volantes estará a un paso del éxito en el terreno de juego. Defensivamente, cada vez son mayoría los equipos que juntan líneas y reducen espacios a lo ancho y largo, tornando muy difícil la gestión por el centro de la cancha. Los sitios disponibles están allá, en los costados, pero no es llegar y gestionarlos. El requisito clave es velocidad y precisión, sino el balón circulará en cada sector, pero sin la profundidad demandada. Los ingleses, contra la Roja Sub 20, mostraron cómo se hace.

Lo fácil es la crítica despiadada contra Ormazábal y sus dirigidos. Que no salvan a nadie, son malos y blablablá. Claro que tienen responsabilidad en todo esto, llevan varios meses de preparación, pero lo que pasó en Murcia solo es parte de la estructura deficiente del fútbol formativo chileno. Competir es la mejor forma de progresar que tienen niños y jóvenes en el país. Mientras la inversión no esté focalizada en jerarquizar y extender estas instancias tanto a nivel local como internacionalmente, seguiremos frenados. Mínimo entre 40 y 45 partidos deberían disputar los deportistas, y a esto agregarle también enfrentamientos fuera del país cada año. ¿Costará mucho que los muchachos se peguen al menos un viaje a Mendoza, San Juan o a la ciudad argentina fronteriza más cercana?

Aparte de competir desde marzo hasta diciembre con una breve interrupción de mediados de año, resulta crucial que abandonen su entorno habitual y tengan que desenvolverse en contextos desconocidos, con otras exigencias, principios y valores. Sí, Chile es un país con una extensión que juega en contra para desplazarse por el territorio nacional, pero los campeonatos por zonas geográficas cumplen décadas dando muestras evidentes de insuficiencia competitiva. Solo sirven para embolinar la perdiz de que los deportistas están jugando, supuestamente compitiendo. Después, sometidos a una exigencia del primer mundo o cercana a esto, los muchachos quedan absolutamente expuestos. No es su responsabilidad, es la estructura del fútbol chileno y la Roja Sub 20 lo dejó súper claro.