Alí, el más grande de todos

Alí, el más grande de todos

Para mí, Muhammad Alí es el más grande deportista de todos los tiempos. Representa no sólo al mejor boxeador libra por libra de toda la historia. Ante todo, Alí es un emblema, un faro, un genuino héroe para su pueblo y para su raza. Traspasa por amplio margen los límites de un cuadrilátero. Es un ícono cultural. No sólo cambió el deporte de los puños. Cambió la visión de la raza negra, cómo se veían ellos mismos y cómo eran vistos desde afuera.

Este 30 de octubre se cumplen cuarenta años de la pelea más importante de la historia. No sólo porque fue un gran combate, sino porque el enfrentamiento entre Muhammad Ali y el campeón defensor, George Foreman, fue un episodio que es parte del inconsciente colectivo de todos quienes aman u odian el boxeo.
Fue historia viva.

Por trasladar la pelea a Kinshasa, en un Zaire azotado por la dictadura de Mobutu Sese Seko, quien financió la pelea para limpiar su imagen internacional. Porque el pueblo africano salió a las calles a apoyar a Alí. Nació el famoso Alí Bomayé, primera muestra de rebeldía de un pueblo oprimido que usó al boxeador como detonante para estallar.

También marcó un antes y un después en los medios de comunicación. La cobertura de ese combate fue la primera gran transmisión internacional de la historia.

Ese día, 30 de octubre de 1974 en Kinshasa, Muhammad Alí noqueó a George Foreman, recuperó el cinturón de peso completo y cambió la historia del deporte, de la cultura y de los medios de comunicación para siempre.

Por eso y más, Muhammad Alí es el más grande de todos.

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