Figueroa

El deber del fútbol

Elías Figueroa
Excapitán de la selección de Chile
Actualizado a

Jugar fútbol es algo mágico, es cumplir el sueño que se tiene desde niño, por eso discrepo de cuando esta profesión se toma con tanta gravedad. No puede ser que un futbolista sienta presión por un partido o por estar cerca de una final. Presión tiene el trabajador que se parte el lomo y no le alcanza su sueldo para alimentar a su familia. Los que nos dedicamos al fútbol somos unos privilegiados.

Pero no por eso tenemos que estar ajenos a la realidad, hoy estamos sufriendo una catástrofe que a muchos tiene con el ánimo por el suelo y con razón, pero me llama la atención positivamente, que en los reportes que se ven desde el norte, mucha gente tiene una sonrisa en su rostro. En estos momentos me encuentro de viaje en Estados Unidos y mucha gente me habla de lo que pasó la semana pasada y están sorprendidos por la fuerza que tenemos los chilenos para rehacernos.

El fútbol hoy tiene un deber, y ese deber es ayudar a todos las personas que han sido afectadas, algunos perdiéndolo todo, estoy seguro que muchos de ellos son hinchas de algún equipo. No podemos estar lejos de esto, menos con los hinchas que hacen un tremendo aporte para que sus equipos favoritos sigan funcionando, asistiendo al estadio con su familia y, sobre todo, contándole a sus hijos y nietos sobre las estrellas que jugaron en su equipo años atrás.

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Junto con Carlos Soto y el Sindicato de Futbolistas, ya estamos planificando algo. Esto no va a ser de inmediato, pero es importante que esto no se olvide y que podamos continuar haciendo aportes durante un tiempo, porque la reconstrucción durará meses y volver a la vida normal, llevará más tiempo aún.

Insisto, el fútbol no puede quedar ajeno a la realidad, de alguna manera tiene que ser capaz de devolverle, en parte, la alegría a los damnificados, a quienes siempre han estado ahí para nosotros, apoyándonos con sus cantos en la barra o contándole a sus hijos y nietos sobre las hazañas de glorias pasadas. Desde esta tribuna les mando un abrazo fraterno y decirles que cuenten conmigo y, me atrevo a decir, con todos quienes somos futbolistas y salimos desde las calles de nuestra ciudad a llevar a cabo nuestro sueño de jugar fútbol.

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