¡Histórico!

¡Histórico!

Vamos a decir las cosas como son y no chaquetear. Hay dos chilenos en la final de la Champions que se jugará el sábado 6 de junio en Berlín. Histórico. No me vengan con que Claudio Bravo no ha jugado ni un minuto en la Liga de Campeones porque el capitán de la Roja es un elemento importantísimo en el cuadro catalán y el logro vale igual aunque haya hecho la campaña desde el banco. Arturo Vidal, a diferencia de Bravo, ha sido titular y luchará por coronar con la Orejona cuatro temporadas excepcionales en Italia.

Bravo y Vidal se unieron esta semana a la lista de chilenos que alguna vez estuvo en la final de la Champions. Fernando Riera perdió la final de la temporada 62 dirigiendo al Benfica, Marcelo Salas no participó por estar lesionado en la derrota de Juventus ante el Milán en 2003 y Mark Gonzalez siguió desde la suplencia la caída de Liverpool frente al cuadro rossonero en 2007. Vaya coincidencia, en los tres casos el verdugo fue el Milán.

Lo de Vidal este miércoles en el Santiago Bernabeu fue notable. No es que haya jugado su mejor partido del año y sido el mejor de su equipo. Pero fue notable porque jugó con categoría en función de lo que el equipo requería en un partido decisivo, el más importante de los últimos años para el cuadro turinés. Vidal mostró un estado de total madurez, clase, también le llaman.

Al igual que en el partido de ida, Vidal corrió la cancha como nadie, fue solidario y estuvo impecable en todas las facetas. Atrás, siempre aportó en el desahogo, correteó de manera incansable a quienes transitaban por su zona y se desdobló para ir en auxilio de algún compañero en problemas. Adelante, transportó la pelota con criterio, exigió a Casillas con un remate rasante de zurda y le metió una preciosa pelota de gol a Marchisio. Solo algunas postales de su enorme contribución para que la Juve clasificara a la final.

Coincidencia o no, Vidal y Bravo están en la final de la Champions y uno de ellos dará la vuelta olímpica pocos días antes del inicio de la Copa América. Ambos, al igual que Alexis, están en una categoría superior. Bravo no habrá jugado la Champions, pero si no ocurre un cataclismo debiera ser campeón de Liga y ganar el trofeo Zamora rompiendo todos los récords. Algo dice este momento de un trio que está en estado de gracia y es la columna vertebral de Chile en el torneo sudamericano de selecciones. Por sus clubes, la están descosiendo, ahora es turno de que ganen algo con la Roja y dejen un legado acorde a su categoría. Nada sencillo porque estamos ad portas de la Copa América más competitiva de los últimos 20 años.

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