Estos partidos se ganan

Estos partidos se ganan

Estamos viviendo una Copa América de ensueño para Chile. Instalados ya en la final del certamen, mi propuesta es mantener la calma, estar contentos, pero entender que aún no hemos ganado nada y que falta sólo un paso. Quizás el más importante: todavía falta levantar la copa.

Chile juega bien, ha tenido cierta regularidad en el juego más allá de que las grandes estrellas han combinado buenas con otras que no son tanto. Pero lo importante es que los partidos se han ganado, eso le hace bien al grupo y es fundamental para la confianza de cara a la final.

El partido con Perú fue durísimo. Los del Rímac plantearon un duelo muy inteligente, cortando los pases largos de Chile en el mediocampo, siempre atentos a las escapadas de Isla y con un tándem por la derecha que funcionó casi a la perfección, con Advíncula y Farfán. Fueron un problema casi insalvable para la defensa chilena durante todo el partido. No sé que hubiera pasado si Zambrano no se iba expulsado. En el Nacional se vieron dos fuerzas absolutamente parejas.

El despliegue de ambas selecciones en el campo de juego fue lo que esperaba para un clásico que, además, valía un puesto en la final.

Jugué muchos de estos partidos en mi carrera, en los 70 y 80. Perú contó con una generación prodigiosa de jugadores que levantaron el nombre de ese país en el ámbito futbolístico. Muñante, Oblitas, Sotil, Chumpitaz y Cubillas engalanaron los pastos sudamericanos y mundiales con su muestra de buen fútbol. En aquella época Chile también tenía una selección de lujo y los partidos eran a muerte. Independiente de la amistad que teníamos fuera de la cancha, apenas el árbitro daba el pitazo inicial, íbamos con todo, pero siempre “con respeto”.

Me dio mucho gusto ver que el Estadio Nacional respetó el himno peruano y que los futbolistas se despidieran con abrazos al terminar el partido. Eso hay que destacarlo ya que, independiente de las lógicas aspiraciones y deseos de ganar de cada uno, somos futbolistas y representamos a países hermanos.

Se viene un rival difícil el próximo sábado. Pero Chile debe concentrarse en lo que mejor sabe hacer, que es jugar al fútbol con toque rápido, desbordando y llegando al arco contrario con buena posesión del balón. Creo que es el momento. Dan hasta ganas de entrar a la cancha para defender de nuevo a La Roja. Estos muchachos y el cuerpo técnico han logrado entusiasmar a un país entero con la posibilidad real de levantar una copa por primera vez en nuestra historia. Si lo hacen, será un tremendo homenaje a tantos que hemos vestido esa camiseta con pasión. Queda el último esfuerzo y estoy seguro de que este grupo de futbolistas estará a la altura del compromiso.

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