Campeones

Campeones

Antes de escribir esta columna quise tomarme unas horas más para dimensionar, de buena manera, que Chile haya logrado el título de Campeón de América el sábado. Chile campeón, que lindo suena eso.

Las primeras sensaciones corresponden a la emoción pura. Tengo que confesar que me salieron varias lágrimas después de que ver el último penal de Alexis. Ver ese estadio Nacional Julio Martínez repleto de alegría y con más de 40 mil banderas flameando fue, sin lugar a dudas, algo tremendo.

Tantas veces entré a esa cancha vistiendo la camiseta Roja. Tantas veces que junto a mis compañeros de turno hicimos lo imposible por quedarnos con una victoria, frente al rival que fuera, intentando dejar en los más alto el nombre de Chile. Recordé cuando mi padre me llevaba al estadio siendo un niño, cuando me iba a ver jugar por el equipo reserva de Santiago Wanderers y cuando, con apenas tenía 15 años, me retó –la única vez- porque no llegué a la hora del permiso. Recuerdo como si fuera ayer, “¿usted quiere ser futbolista? Para eso necesita disciplina y llegar a la hora es fundamental”.

Pensé en los padres de mis compañeros con quienes compartí tantos camarines, en los padres y madres de estos jugadores que tanto han sacrificado para lograr sus sueños. Que al final de cuentas también son nuestros sueños. Ver nuestra bandera flamear desde lo más alto es impagable. Una vez me ofrecieron nacionalizarme para jugar el mundial de 1974 por Brasil, con la posibilidad cierta de ser campeón, pero opté por seguir defendiendo a Chile, a ese país que tantas veces no nos gusta, que encontramos injusto, pero que amamos con profunda devoción.

Desde estas líneas sólo quiero rendir un tremendo homenaje a todos quienes alguna vez defendimos a La Roja. A todos quienes lucharon dentro de la cancha para lograr una victoria para nuestro país, pero principalmente, para este grupo de jugadores que, por fin, nos brindó una tremenda alegría.

Nombrar a cada uno de los 23 futbolistas que componen este grupo sería extenderse más de la cuenta, porque incluso los que no entraron a la cancha son fundamentales para la confianza y para el trabajo en los entrenamientos. El cuerpo técnico hizo un tremendo trabajo, planificando cada uno de los partidos de muy buena manera. La dirigencia y su presidente, Sergio Jadue, con el apoyo irrestricto. En fin, la comunión de esfuerzos de todos fue fundamental para obtener esta Copa América.

Ahora los desafíos serán mayores. El próximo año se disputará una nueva Copa América para celebrar el centenario de este torneo y la Copa Confederaciones, que disputaremos por primera vez. Hay que seguir trabajando para mantener la posición y confirmar a este grupo de jugadores como una de las mejores generaciones de la historia de nuestro deporte.

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