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Un autogol en La Florida

Un autogol en La Florida

Universidad de Chile dio una nueva muestra de que no encuentra el rumbo futbolístico en la derrota por 3-1 ante Audax Italiano, en el Estadio Municipal de la Florida. Ganas no le faltaron a los azules para modificar el duro panorama que los angustia, pero por momentos da toda la impresión de que no hay caso: el equipo carece de un caudal de juego ofensivo y en defensa que le permita poner en un plano de igualdad su confrontación con el rival de turno por sobre la media.

El derrumbe ante los itálicos se inició con un autogol de Matías Rodríguez. Con la U presionando en su territorio al dueño de casa, vino un largo pelotazo por el costado izquierdo. En la defensa azul, los receptores rivales estaban tomados y la cobertura garantizada, así que no había peligro. Sin embargo, las fallas en las amortiguaciones de Sebastián Martínez primero y de Rodríguez después ocasionaron el gol en contra.

La acción pudo haber finalizado con un correcto control de Martínez, pero el volante no logró poner el balón en el piso. No es fácil, a toda velocidad, corriendo hacia atrás, presionado por un atacante, hacerse del balón, tras un envío alto y bien bombeado. Entonces, el centro de los locales hacia el área visitante comenzó su recorrido.

Tal vez, la maniobra de Rodríguez, que concluyó con el balón dentro del arco de la U, pueda parecer más inexcusable. El lateral derecho, en cumplimiento correcto del rol de hombre libre cuando el ataque rival se desarrolla por el lado contrario de su zona de acción, intentó controlar con el borde externo en vista de su naturaleza diestra. Sin embargo, no logró quitarle velocidad a la pelota, que inmediatamente golpeó en la rodilla y se fue directo hacia el arco, convirtiéndose en el 1-0 de Audax.

El golpe de vista insta a cuestionar al argentino por intentar un control con la pierna derecha en circunstancias que los manuales futboleros aconsejan hacerlo con la izquierda. Pero si toda la vida Rodríguez actuó en esa misma escena de partido amortiguando con el borde externo y nunca tuvo problemas, lo aconsejable era optar por la solución a ese problema del juego que más eficacia le ha otorgado.

Al final, el lateral seguirá cerrando hacia el centro y atacará el balón con la pierna derecha para controlar, despejar o darle el pase a algún compañero. Es parte de su identidad futbolística, que le permitió ser multicampeón en Chile, ganar la Copa Sudamericana, ser convocado a la selección argentina y vivir experiencias internacionales en Sampdoria de Italia y Gremio de Brasil.

Claro, porque es la solución a ese singular problema del juego que más resoluciones correctas le ha propiciado. En este sentido, es altamente probable que, en la mayoría de las acciones anteriores similares, Rodríguez haya maniobrado con éxito. Pero ahora como el equipo lucha consigo mismo para mejorar su rendimiento, a la derrota contra los floridanos parece que urge ponerle nombre y apellido.

Tampoco se debe olvidar el papel preponderante de la superficie en la autoconversión. Luego del control fallido del argentino, el balón picó en el pasto sintético de La Florida, muchísimo más veloz que el césped natural, y bajo el cual el duro asfalto hace que el impacto de la pelota se amplifique considerablemente. Para el mal azar de Rodríguez, la cancha también terminó indicidiendo en su contra.  

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