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El drama familiar que complicó la vuelta del 'Pescadito' Parada

Segunda División

El drama familiar que complicó la vuelta del 'Pescadito' Parada

El drama familiar que complicó la vuelta del 'Pescadito' Parada

Photosport

El ariete dejó atrás el retiro y regresó al fútbol en Naval. Sin embargo, el nacimiento prematuro de su tercer hijo lo tuvo al borde de claudicar en su intento.

Los datos fríos del triunfo por 1-0 de Naval sobre Valdivia, en la séptima fecha del Torneo de Apertura de Segunda División, indican que el cuadro de Talcahuano se impuso con un gol de Víctor Acuña, en el minuto 90. Ese día, el domingo 27 de septiembre pasado, luego de una asistencia de Ricardo 'Pescadito' Parada', quien había ingresado a los 64', los choreros pudieron festejar.

Sin embargo, en todo esto hay un detalle muy relevante. Parada, integrante de la Roja Sub 20 en el Mundial de Holanda en 2005 y ex delantero de varios equipos en Primera División, pisaba nuevamente una cancha de fútbol en el profesionalismo. Quedaban atrás dos años de retiro. 

"Estoy contento, porque me había costado harto. Tuve unos problemas personales. Mi hijo (Santino) nació prematuro y no quería nada con nadie. Como que se me habían quitado un poco las ganas de jugar y entrenar. Estaba preocupado de él y tengo también otros dos niños (Máximo y Alexander), de cuatro y trece años", cuenta a AS Chile el atacante navalino.

"Tuvimos que luchar los dos con mi señora (Estefanía) para ver qué hacíamos con los dos y con el bebé. Me costó un poquito. El tema de moverme para el hospital y asistir a los entrenamientos. Además me lesioné, tuve un desgarro. Igual los profes se portaron bien conmigo y tuve el apoyo de algunos amigos. Valió la pena esperar tanto. Sirvió el esfuerzo de todos y de mi familia. Por suerte pude empezar a jugar", agrega el ariete surgido en Universidad de Concepción.

Afortunadamente para Parada todo ha vuelto a la calma. "Mi hijo ya está bien. Tenemos que llevarlo a hartos controles, eso sí. Le faltaron dos meses de gestación, pero está bien. Está subiendo de peso, pero sí con los cuidados que debe tener un bebé prematuro. No puede salir mucho a la calle y se tendrá que controlar hasta los dos años de edad. Ya está con nosotros en la casa y eso me tiene más contento", dice. 

En todo caso, el problema con Santino no fue la única dificultad que debió afrontar el ariete. "El tema físico fue difícil. Me costó mucho alcanzar un buen nivel después de tantos años sin entrenar a nivel competitivo. Uno cuando deja el fútbol se queda solo. Los amigos desaparecen. Por suerte uno conoce personas que son externas al fútbol y te ayudan. Tengo un amigo que se llama Jaime Lagos y lo conocí jugando baby-fútbol. Me dio trabajo y me apoyó siempre. Ahora mismo, frente a cualquier problema que tenía con mi hijo, él estaba ahí", manifiesta.

Ese domingo de fines de septiembre pasado llovía intensamente en el Estadio Bernardino Luna de Coronel. El terreno de juego de pasto sintético estaba casi anegado, cuando el delantero volvió a entrar en acción.

"La cancha tenía muchas pozas. Parece que el drenaje no es muy bueno. A ratos intentamos jugar, pero después era tirarla para arriba nomás. No se podía jugar. Más que preocuparme de si me lesionaba o no, me concentré en entrar a aportar nomás. Por ahí estaban preocupados de que me podía lesionar por cómo estaba la cancha. Siempre me caracterizado por ser un jugador de lucha, que no le hace le quita a nada y si tengo que ir a chocar, voy nomás", sostiene.

"Más que nervioso, estaba ansioso. No era fácil volver a jugar después de tanto tiempo y además mis compañeros lo estaban haciendo de buena manera. Era un partido difícil ante un rival directo en la lucha por ascender. Justo el profe (el entrenador navalino Felipe Cornejo) me eligió para entrar, porque quizás necesitaba alguien arriba que peleara más balones. Traté de hacerlo de la mejor manera y pude asistir e mi compañero que hiciera el gol del triunfo", añade.

Finalmente, Parada, de 30 años, recalca que "ya estoy grande. Ahora entré algunos minutos y no me voy a volver loco. Me sirve más ir sumando minutos de a poco. Más que todo, mostrar que puedo jugar perfectamente. Entrenar no es lo mismo que jugar un partido oficial. Tengo hartas mañas y experiencia también. Tampoco estoy lento como alguien pueda pensar. Todavía tengo rapidez. Sí me falta ritmo de partido y lo voy a ir ganando con los partidos".

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