¿Cómo es posible?

¿Cómo es posible?

Escribo estas palabras desde un hotel en Porto Alegre, donde me han invitado a celebrar los 40 años del Gol Iluminado que tuve la suerte de marcar para conseguir el primer título nacional del Internacional. A la misma hora que comenzaba el escándalo de los mal llamados hinchas en el estadio que lleva mi nombre, inaugurábamos el “Mural de los Hechos Relevantes”, que busca resaltar a quienes han hecho historia en el club.

Pero hoy esto no es lo importante. Hoy, el fútbol chileno ha quedado en vergüenza a nivel mundial. ¿Cómo es posible que no se pueda jugar la final del torneo? ¿Cómo es posible que los vándalos nos ganen la pelea por tener estadios llenos? ¿Cómo es posible que todo el fútbol no pueda generar espectáculos donde los asistentes (quienes valen la pena) puedan disfrutar de un buen partido? ¿Cómo es posible que no exista prevención o inteligencia para sacar de los estadios a los barrabravas?

Más allá de la rabia que me da que esto haya ocurrido en Valparaíso, con Santiago Wanderers, es lamentable que desde ahora cada vez que alguien busque mi nombre en internet, se encontrará con este espectáculo lamentable. Tenemos que actuar ahora, ya.

Nadie puede avalar, de ninguna manera, el accionar de los barristas. No puede haber conexiones entre los líderes de estos grupos con los dirigentes. Si se descubre que hay directivos que financian las barras deben ser castigados con el máximo rigor. Incluso inhabilitarlos de sus funciones.

¿Cómo es posible que con transmisiones con más de 10 cámaras en los estadios no se pueda identificar a estos delincuentes y actuar con todo el rigor de la ley sobre ellos? ¿Cómo es posible que, de todos lo que entraron a la cancha, solo haya 12 detenidos? ¿Cómo es posible que se hayan encontrado casquillos de bala en la cancha? ¿Dónde quedó la fiscalización antes de ingresar al estadio?

Jugar sin público significa que ganaron los malos. Hay tanto desde donde aprender. Siempre se saca a colación la experiencia de Inglaterra, pero jamás he visto que se tomen las medidas con la mano dura con que se hizo en ese país.

Esto va más allá. Esto tiene que ver con educación, con algo social. Tiene que ver con la violencia que se vive en todo ámbito, desde la colusión de los grandes empresarios hasta los famosos portonazos, que tanto han proliferado.

¿Cómo es posible que en el año en que ganamos el primer título de nuestra historia terminemos así? ¿Cómo es posible que el fútbol chileno esté tan manchado y tan cuestionado como lo está hoy?

Pongámonos las pilas para salvar el fútbol chileno. Les digo a todos, a los dueños de equipos, al gobierno, a los dirigentes, a los jugadores y a los hinchas. Hagámoslo. Pero bien.

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