El desastre de Rancagua

Lo justo, lo que es necesario escribir en el primer párrafo de esta columna, es que O'Higgins le ganó con total justicia a Colo Colo. Justo ganador y justo resultado, acorde a lo que se demostró en cancha en noventa minutos.

Es necesario terminar con una falacia, esa que dice que Colo Colo perdió el partido por la rotación. O que Colo Colo perdió un tiempo porque a los 46 recién ingresaron Jaime Valdés y Esteban Paredes. Colo Colo perdió los dos tiempos. Con distancia.

Ante Ohiggins, los albos dispusieron de su zona defensiva titular. No fue como contra San Marcos de Arica, muy cuestionados por parciales y detractores. Jugó Fierro, Zaldivia, Barroso, Beausejour, Pavez, Baeza. Todos. Toditos. Lo mejor con lo que cuenta el Cacique hoy en esa zona del campo. Y con esos jugadores, los Celestes fueron más eficaces en el marcador. En cuanto al trámite del partido, la primera fracción fue algo más repartida. De hecho el arquero Carranza tuvo intervenciones sobresalientes, cuando Colo Colo pudo empatar o descontar. En el segundo tiempo, el equipo de Rancagua fue superior en todos los aspectos del juego. Y por mucho. Con Valdés y Paredes en cancha.

Colo Colo ganó partidos rotando titulares. Más que ante O'Higgins incluso. El argumento del recambio como culpable de las derrotas se cae a pedazos.

¿Jugó de contragolpe Ohiggins? No. Administró de verdad el marcador. No tocando la pelota para el lado, sino hacia adelante. Presionando con la misma intensidad. Le hizo un tercer gol y pudieron ser tres más.

Este Colo Colo sigue en la pelea por el título. Así lo indican los números. Mismas cifras que demuestran que de los últimos doce puntos, apenas obtuvo dos. Colo Colo demuestra que un equipo es mucho más que la suma de las partes. Colectivamente no marca diferencias. A mitad de semana, cuando le ganó al Melgar en Arequipa, lo consiguió por arrestos individuales de Jean Beusejour y Esteban Paredes, que fabricaron dos goles conceptualmente iguales. Centro de uno, definición del otro.

Esto es fútbol. Y pueden pasar muchas cosas. Pero más allá de las tablas, mirando rendimientos, cohesión de juego, transición, control de juego, identidad, de los cuatro equipos que pelean arriba, Universidad Católica, Wanderers, O'Higgins y Colo Colo, los albos son el equipo que peor juega. Así y todo puede ser campeón. No se ha bajado de la carrera. Tiene los mismos puntos que O'Higgins, el ganador. Para ser justos, los albos no se bajan de carrera, sino que los Celestes se suben a ese carro de favoritos.

Cosas del fútbol chileno.