La pura verdad

Comúnmente las ruedas de prensa de Juan Antonio Pizzi se mueven por la discreción de un entrenador que suele revelar poco públicamente. Es muy cuidadoso de no dar a conocer detalles que antes no haya dicho al interior del camarín. Códigos, que le llaman. Sin embargo, tras caer contra Paraguay, dejó una frase que ha pasado casi desapercibida en estos días, pero que es una cruel verdad. Cuando Chile se aplica, es una selección potente, con una identidad de juego definida, competitiva ante cualquiera. Pero cuando no se aplica, dijo Pizzi, puede perder contra cualquiera.

La pura verdad.

En el ejercicio del reporteo uno se entera de cosas que sirven para entender el cómo se juega, por qué se gana y por qué se pierde. No lo dirán públicamente, pero lo que más dolió de la derrota ante Paraguay es la convicción interna de que Chile perdió, con justicia, ante un rival inmensamente menor. Porque sin subestimar a nadie, la selección albirroja es menos que Chile. Individual y colectivamente. Y le ganó bien. Hizo el partido que tenía que hacer y dejó a los jugadores de la Roja con esa sensación amarga que solo una nueva victoria puede recuperar.

Chile tiene buenos jugadores. Algunos muy buenos. Y algunos que cuando juegan por la Roja crecen en su rendimiento. Por algo existen los titulares y los suplentes. Más allá de las críticas que ha recibido, la mayoría injustas según mi parecer, la ausencia de Gonzalo Jara se nota. Y mucho. Si bien no ha tenido su mejor desempeño en la U, en la Roja no destiñe. Viene de una Copa América fenomenal. Tiene más de 90 partidos jugados por el combinado nacional. Marcelo Díaz tiene la virtud que poseen los grandes jugadores. Aparte de jugar bien, hace que el resto juegue mejor. Y de Claudio Bravo ni hablar. Tener en la custodia a uno de los mejores arqueros del mundo es una garantía por lo que ataja y proyecta.

Es cierto, no vale mucho detenerse en los que no están. Pero a veces estos partidos sirven para valorarlos en su justa medida, que es bastante.

Estamos en septiembre. Las temporadas europeas están recién partiendo y eso se percibe en la falta de ritmo y competitividad de varios que militan en el Viejo Mundo. Solo la competencia les devolverá la frescura, el ritmo y la soltura a los mejores jugadores chilenos.

Ganarle a Bolivia es una obligación. Porque el resto también juega y suma. Brasil insinúa despertar. Argentina sigue ganando. Colombia es bravo en casa. Ecuador se está cayendo. Bolivia volvió a ganar. Uruguay juega menos de lo que debería con los futbolistas que tiene.

Razón tiene Pizzi. Cuando Chile se aplica, le puede ganar a cualquiera. Cuando no lo hace puede perder con rivales inferiores, como Paraguay.

Nadie dijo que sería fácil. Pero tampoco es imposible. De hecho, está al alcance de la mano.