La serie de Don Sergio

La Corfo dio a conocer a los ganadores del Concurso para el Desarrollo de series audiovisuales. Una de las beneficiadas es una ficción inspirada en el caso de soborno, corrupción, chantaje, delación compensada, soplonaje, traición y misterio que protagonizó el ex presidente de la ANFP, don Sergio Elías Jadue Jadue.

La serie puede ser un golazo. Un hito de verdad. La historia tiene de todo. Confabulaciones históricas. Villanos legendarios. Villanos novatos. Villanos astutos. Villanos tontos. Como las buenas series de televisión, en esta historia no hay buenos. Son todos malo. Como en House of Cards, donde todos tienen intereses creados, donde cada paso es absolutamente calculado.

Puede ser una delicia. La podemos imaginar en Chile, pero también con una versión extranjera, hollywoodense.

Imagine el casting. Como Sergio Jadue, Luis Gnecco. Una, porque es un actor muy talentoso. Dos, porque es el hombre de moda. Lo que filma es un éxito. Un verdadero talismán. Para la versión americana yo pondría a Bryan Carston, el notable protagonista de Breaking Bad. Que vuelva a raparse. Tal como el personaje de la serie mencionada, Jadue comenzó siendo un personaje anónimo para convertirse en un señor del crimen. De Walter White a Heisenberg.

Como Nibaldo Jaque, su brazo derecho, el verdadero mentor de varias triquilueñas, Alejandro Goic calza perfecto. Tiene que ser un actor de reparto que sepa su lugar. Un papel potente, pero contenido. De muchos gestos y pocas palabras. En la versión gringa, Matt Damon, pero con el look que usó en El Talentoso Señor Ripley. Las gafas ocultaban a un personaje despreciable.

Como Mauricio Etcheverry tiene que ser un villano encantador. Porque de que Etcheverry es simpático, lo es. Jonah Hill podría ganar el casting en EEUU. Aca, nadie mejor que Mauricio Pesutic.

María Inés Facuse, la señora de Sergio Jadue, sería un personaje a explotar. Sigrid Alegría en Chile la rompería como una Cleopatra moderna, tan atractiva como calculadora. Para la versión americana tiene que ser Robin Wright, porque el personaje es lo más parecido a la inefable pero brillante Claire Underwood de House of Cards.

El papel de Julio Grondona es complejo. El fallecido Marlon Brando cabía perfecto, mejor que nadie. Pero Robert De Niro, uno de sus discípulos, maneja como pocos los códigos de la mafia. En Chile, denme a Luis Alarcón. Un crack.

No sería fácil interpretar a Jorge Sampaoli. Yo apostaría por el argentino avecindado en Chile Pablo Brunetti. Tendría que raparse. Pero tiene el acento. Es futbolero. Y más encima es amigo personal de Marcelo Bielsa. En la versión americana, el genial Stanley Tucci sería una mímesis del casildense.

Sebastián Becaccece tiene otro tono. Joven, guapo, intenso. Gonzalo Valenzuela es medio tronco, pero necesitamos una cara bonita en el reparto. El talentoso Jared Leto podría interpretar al rosarino para el mercado anglosajón.

El papel de Alejandro Bursaco, el argentino dueño de Full Play que los coimeaba a todos, sería para Pablo Macaya. Encajaría perfecto. Y en la versión americana para el mexicano Gael García Bernal. Es latino, tiene buena prensa, habla inglés y abriría el siempre codiciado mercado latino en Hollywood.

La chilena la dirigiría Pablo Larraín, el hombre de moda detrás de las cámaras. En Los Ángeles podría ser Ben Affleck, mucho mejor director que actor, aunque seguramente inventaría un personaje ficticio, el de un periodista que destapa el caso a nivel mundial. Obviamente, lo interpretaría él.

Podría transmitirse por cadenas internacionales o Netflix. Por CDF no, porque don Sergio aún tiene buenos amigos ahí. Por CHV tampoco, porque no tiene plata. Mega lo que lanza al aire es sinónimo de sintonía. Canal 13 podría pegarla a Preciosas. Total, ambas son historias del hampa.

Lo dejó ahí. Por si quieren tomar la idea.