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New England Patriots

El drama de Tom Brady en la previa del Super Bowl

La emotividad con la que se está comportando el quarterback de los New England Patriots esta semana tiene que ver con problemas de salud en su familia.

JGM080. HOUSTON (TX, EE.UU.), 30/01/2017.- El mariscal de campo de Patriots Tom Brady ofrece declaraciones hoy, lunes 30 de enero de 2017, durante la inauguración del Superbowl 2017, en el estadio Minute Maid de Houston, Texas (EE.UU.). EFE/LARRY W. SMITH
LARRY W. SMITHEFE

La larga semana de presentación de la Super Bowl en Houston está dejando algunas imágenes para el recuerdo. Es probable que ninguna tan poderosa como la de ver a Tom Brady, quarterback de los New England Patriots y la mayor estrella de la NFL, emocionado hasta el tuétano cuando tuvo que hablar de su familia. No sabíamos el motivo, pero la NBC lo ha desvelado: su madre lleva enferma 18 meses.

Fue el pasado martes cuando pudimos ver a Brady al borde de las lágrimas. Un niño, ejerciendo de improvisado reportero, le preguntó por quién era su héroe y el QB se tomó su tiempo en responder que su propio padre. Conteniendo la emoción, Tom habló en términos de elogio puro, de cariño incondicional, de ese que rara vez sale de una relación que no sea de padres con hijos.

La madre de Tom se llama Galynn. Es toda una deportista. Los genes atléticos de los Brady parecen provenir de ella. Las tres hermanas de la estrella de los Patriots, por ejemplo, son grande jugadoras de softball, la modalidad femenina del béisbol.

Galynn ha trabajado toda la vida por mantener a su familia unida. Y lo ha logrado. Todas las temporadas tanto ella como su marido acuden a la mayoría de los partidos de su hijo. Tampoco es extraño, todo lo contrario, ver a las tres hermanas del QB estar junto a él. Justo en la Super Bowl XLIX, la anterior en la que estuvieron, y ganaron los Patriots, Brady se preocupó por salir a dar un paseo por el campo de juego junto a sus familiares tras acabar las maratonianas sesiones de fotos y atención a la prensa.

Un golpe a la felicidad familiar

Hace 18 meses, Galynn cayó enferma. No se ha hecho pública que dolencia le aqueja, pero si se intuye que es de cierta gravedad. Eso ha convertido la temporada actual en una anomalía para Brady: su madre no ha podido ir a verle jugar ni una sola vez; su padre, a un único partido.

Fue la señora Brady la que le pidió a su hijo que no siguiera litigando por el asunto #Deflategate. En ese escándalo, el QB de los Patriots fue acusado por la NFL de haber participado en el desinflado de unos balones, por debajo de lo permitido en el reglamento, para que tuvieran mejor agarre. El caso, la investigación, las filtraciones interesadas de la liga a su prensa de cabecera, fue lo suficientemente confuso como para que se tuviese que recurrir a la justicia ordinaria, donde Tom vivió, primero, una victoria y, segundo, una derrota. Cuando se disponía a seguir recurriendo, su madre le pidió que parase para estar con ella en este trance.

Tom Brady lo hizo, claro, y los New England Patriots jugaron sin él los cuatro primeros partidos de la temporada regular y los aficionados nos quedamos sin su presencia en un cuarto de la campaña, que no es poco. Ahora podemos entender que fue por una causa que no admite debate ni opinión.

Parece que Galynn está mejor. Ha podido jugar nueve hoyos de un partido de golf, una de sus grandes pasiones, y está cerca de su hijo. Es por eso que vemos a Brady con la emoción a flor de piel y, a la vez, con gesto de serenidad, esa que suele aportar la perspectiva de qué es y qué no importante en la vida de cada cual. Y es por eso que, sin género de dudas, Tom Brady quiere conseguir este anillo para regalárselo a su madre.