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SUPERCLÁSICO

Todo lo que rodeó el último triunfo azul en el Monumental

El 9 de septiembre del 2001, los azules ganaron por última vez en Macul. La previa, frases emotivas y un país muy diferente al actual marcaron el encuentro.

Actualizado a

La última vez que Universidad de Chile celebró en el Monumental gobernaba Ricardo Lagos, La Roja terminaba última en las eliminatorias rumbo a Corea-Japón 2002, She Bangs de Ricky Martin era la canción más escuchada en la radio, y el mundo no sabía, pero estaba al borde del peor ataque terrorista de la historia: el atentado a las Torres Gemelas.

La tarde del 9 de septiembre del 2001, los dos clubes más populares del fútbol chileno también vivian en otro lugar. Eran los años previos a la quiebra, cuando el dinero y las promesas de los noventa se habían agotado. La U era el bicampeón vigente, pero estaba lejos de su mejor versión. A Colo Colo lo sostenían sus emblemas, pero ya era un caos.

Han pasado 16 años desde ese momento, sin embargo, Cesar Vaccia recuerda con claridad cómo era todo. "No veníamos bien. Teníamos jugadores lesionados, varios suspendidos. Colo Colo llegaba como favorito, pero era un partido clave para nosotros, y así lo preparamos".

La preparación a la que se refiere Vaccia tuvo principal énfasis en lo anímico. "'Hoy puede ser un gran día/ plantéatelo así/ aprovechar lo que pase de largo/ sólo depende de ti', escribió el DT en un papelógrafo, apelando a una canción de Joan Manuel Serrat, para motivar al plantel. Y si eso no fue suficiente, las declaraciones cruzadas, y el recibimiento en Macul con los vidrios del bus apiedrados terminaron por hacerlo.

El 9 de septiembre del 2001 fue un día soleado en Santiago. Cuando 'Chamagol' apareció solo en el área para batir a un joven Johnny Herrera a los 30 minutos de juego, había cerca de 22 grados en la capital. Luego, cuando Diego Rivarola igualó con una volea y terminó arriba de la reja celebrando, la temperatura y el ánimo del clásico ya estaban alcanzando su punto máximo .

El segundo tiempo otra vez la U tuvo que remar desde atrás. Un autogol de Cristián Castañeda parecía complicar la historia a los 66 minutos, sin embargo, la respuesta llegó rápido. Arilson, un talentoso y desordenado volante brasileño encontró la igualdad en la jugada siguiente. "Fue un golazo, el mejor que hice en la U: la bajé en el área y le pegué al primer poste", rememora.

Fue en ese escenario disputado, incierto, donde emergió un héroe inesperado del clásico. Quedaban cinco minutos y Carlos Garrido no desaprovechó su oportunidad. "Rodrigo Barrera remató fuerte, el Rambo da rebote, y le pego de primera. Cuando la veo entrar lo primero que me salió fue un bailecito, no sé de donde fue esa celebración, pero ese gol me terminó marcando", recordaría años más tarde el defensa.

La U aguantó los últimos intentos de Colo Colo, y terminó celebrando en la casa del eterno rival. Los brazos al cielo de Vaccia, la camiseta de Rivarola, la celebración de los jugadores en la reja del sector sur de Pedreros son una serie de postales que han adquirido valor con el tiempo. Se han convertido en el lugar donde los hinchas azules vuelven cada año. 

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