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New England Patriots

Los New England Patriots sufren con la peor defensa en la NFL

El equipo de Bill Belichick está concediendo yardas y puntos a un ritmo que no concuerda con su leyenda ni con el máximo favorito a ganar la Super Bowl.

MCX32. Foxboro (United States), 01/10/2017.- Carolina Panthers quarterback Cam Newton (C) dives across the goal line for a touchdown against the New England Patriots in the fourth quarter at Gillette Stadium in Foxboro, Massachusetts, USA, 01 October 2017. (Disturbios, Estados Unidos) EFE/EPA/MATT CAMPBELL
MATT CAMPBELLEFE

El plan defensivo de los New York Giants en la Super Bowl XXV está en el Hall of Fame. Aquel día de enero de 1991, aquella defensa limitó al increíble ataque de los Buffalo Bills, bautizado como K-Gun por su velocidad y la indefensión que provocaba en los rivales el quarterback Jim Kelly, a tan sólo 19 puntos y permitió a los G-Men hacerse con un inesperado anillo. El que firmaba aquel plan era el coordinador defensivo, Bill Belichick.

Cuando este mismo hombre, ya entrenando a los New England Patriots, vio como su QB titular, Drew Bledsoe, se lesionaba en la temporada 2001, convirtió a su equipo en una increíble máquina defensiva que, pareada con el despuntar de Tom Brady como QB titular, le daría tres anllos en cuatro años. El primero de ellos ante unos Saint Louis Rams que eran inmensamente favoritos y que, como los Bills en 1991, eran conocidos como el mayor ataque sobre la faz de la tierra, impararables, y con el mote de "The Greatest Show on Turf".

La pasada temporada, los New England Patriots de Bill Belichick conquistaron su quinto anillo en la Super Bowl LI al detener en el útlimo cuarto a un ataque de los Atlanta Falcons que se había paseado por la NFL con el marchamo de descomunal maquinaria imparable y le había valido a Kyle Shanahan, su creador, diseñador y coordinador ofensivo, la etiqueta de gran genio en ascendencia de la competición.

Ese mismo Bill Belichick, ese genio entre los genios en todos los órdenes del football y, muy especialmente, en la defensa, dirige el equipo que, tras cuatro jornadas, tiene la peor defensa de la NFL. Si alguien esperaba esto que levante la mano y que abandone de manera inmediata la sala por mentiroso sin escrúpulos.

Tras el partido contra los Carolina Panthers, que ha supuesto la segunda derrota del 2017 para los Patriots en tan sólo cuatro semanas, los de New England son el equipo que más yardas concede por partido, con 456,8, que es una animalada. Ni los Colts ni los Saints, por nombrar dos defensas que todos sabemos que son terribles, llegan a dar 400 yardas por partido. En yardas concedidas por jugada, los Pats también arrasan con 7,2, cuando ningún otro equipo llega a 7 en el resto de la liga.

Los motivos son numerosos. No se llega a este punto, tan surrealista en la carrera de los equipos de Belichick, sin que se concatenen los acontacimientos. Dont'a Hightower ha estado ausente por lesión en varios partidos; Stephon Gilmore, el gran fichaje de la agencia libre, se ha comportado tal y como hacía en Buffalo, esto es, mostrando su calidad con cuentagotas pero teniendo despistes de los que cuestan partidos; la retirada de Rob Ninkovich no ha sido resuelta en el pass rush, normalmente anémico y ahora casi desaparecido; las lesiones de Shea McClellin, Cyrus Jones y el rookie Derek Rivers, que estaba llamado a tener un rol importante, se notan.

Y, por descontado, el hecho de que sólo cuatro partidos no sirven para sacar conclusiones finales ni nada que se le parezca.

Aún así, seguro que Bill Belichick está muy preocupado. Ganar en esta liga cuando la defensa no te acompaña es muy difícil, como el mejor entrenador de todos los tiempos, que lo es, sabe. Y, de momento, la defensa de los New England Patriots está siendo completamente indigna de los hombres que la dirigen y del máximo aspirante a ganar la Super Bowl.