¿Podremos tener un torneo sensato?

¿Podremos tener un torneo sensato?

Está entretenida la pelea por el título. A tres fechas del final, tres equipos igualados en la cima. Misma cantidad de puntaje para Colo Colo, Universidad de Chile y Unión Española. Diferentes modelos de juego. Planteles que deberán afrontar la presión de las últimas jornadas para levantar la corona y disfrutar de la vuelta olímpica, reservada para uno solo.

Pero si de presión hablamos, la otra pelea posee una dosis de angustia mucho mayor. La pelea por perder la categoría. En la división de honor, pero también en la Primera B, se vivirán jornadas donde el nervio será tan protagonista como el fútbol.

Después de tantos años de charlar con los verdaderos actores de este juego, jugadores y entrenadores, uno percibe que la lucha por la permanencia es mucho peor. Incomparable.

Según el nefasto criterio de los promedios (Chile es el único torneo que lo aplica. ¿Están todos los demás errados), Curicó, Wanderers y Palestino están separados por 0.4 puntos. ¿Qué es eso? ¿Equivale a perder por poco? No. ¿Demuestra que uno de ellos juega peor o mejor que el resto? No. ¿0.4 puntos es proporcional a goles marcados, goles recibidos, cantidad de victorias, empates, derrotas? No. Esto se escribe a tres fechas del final, sin saber quién deberá jugar la permanencia y quién se salvará de este dramático desenlace. Soy hincha de Curicó. No cambia mi posición si termina en el puesto 16 ó 14. No hay diferencia alguna si un equipo saca 0.4 puntos más o 0.4 menos. Es un criterio estadístico, no futbolístico.

Por este mismo parámetro, único en el planeta, Unión La Calera fue campeón antes que salvarse del descenso. Tal cual. Una fecha antes. Hace pocos días se lo traté de explicar a un buen amigo extranjero. Y no lo entendió. Aún no lo entiende. Pero el sistema chileno es así. Por los promedios el equipo cementero tuvo que hacer una campaña histórica, extraordinaria. Se tituló con justicia campeón de este certamen, pero aún no zafaba de perder la categoría. Calera pudo ser campeón y descender. Como Santiago Wanderers que clasificó a la Libertadores y aún puede bajar a la Primera B.

Por el bendito criterio, Iberia y Deportes Valdivia llegan a la última fecha con un promedio de 1.07 para los azulgrana y 1.04 del Torreón. Una diferencia de 0.3. Más pequeña todavía que la distancia que existe entre los clubes que pelean en la Primera División.

Son las reglas del juego. Todos las conocían antes de empezar el campeonato. Las aprobaron los clubes. Pero eso no significa que sean buenas, justas, equitativas o futbolísticas. Mucha matemática, calculadora, mucha planilla excel y poco fútbol. Ojalá volvamos a jugar un torneo que se entienda. Como en todas partes del mundo. O casi todas. Sin liguillas extrañas. Sin ponderoaciones alambricadas. El primero es campeón. Los siguientes van a las copas. Los últimos descienden.

¿Mucho pedir?

Parece que sí

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