En Chile no me valoran

En Chile no me valoran

Con mayor o menor razón, muchos, a lo largo de la historia, en los diversos ámbitos del quehacer nacional, se han quejado de lo mismo: en Chile no son valorados. Políticos, artistas, pensadores, escritores, futbolistas, entrenadores. Hay dos maneras de ver este fenómeno, al menos en el último tiempo. Efectivamente a los chilenos nos cuesta valorar lo propio. O nuestras figuras necesitan el respaldo popular para validarse completamente.

Los últimos en protestar por este rasgo nacional fueron Arturo Vidal y Jorge Sampaoli. El jugador se queja de que sólo en Chile no se considera sus actuaciones notables en el Bayern Munich. En este mismo sitio, hace mucho rato, he escrito que Vidal me parece el mejor jugador del mundo en su puesto. No es mérito mío. Muchos, en diferentes plataformas, coinciden en ese diagnóstico. La afición lo tiene como uno de sus predilectos y se lo ha ganado. Rinde como pocos, tiene un carisma especial, su figura traspasó hace rato los clubes particulares para ser un ídolo de todos. Pero para el volante no es suficiente. Las redes sociales influyen. Un espacio donde cualquiera puede disparar artillería pesada. Un formato sencillo para los cobardes sin nombre, sin rostro y valientes sólo con seudónimo. Si Vidal espera unanimidad ahí, no la va a encontrar.

Quizás esperaba que no existieran críticas cuando vivió episodios de indisciplina, pero correspondían. Es cierto que algunos esperan la caída de los referentes para sacar sus propias trancas, pero eso no obsta que Vidal parece estar fuera de foco a veces. Y eso afectó su rendimiento en un momento clave de la eliminatoria. Todos sabemos cómo terminó esa historia. No fue el único culpable, pero no puede eludir su responsabilidad. ¿Deja de ser un crack por eso? En lo absoluto.

En las discusiones futbolísticas, creo que nadie deja a Jorge Sampaoli fuera del podio de los mejores entrenadores en la historia de la Roja. Fernando Riera, Marcelo Bielsa, Jorge Sampaoli. Los lugares varían. El casildense aparece primero, segundo o tercero. El medio pregona veneración por un entrenador que en cancha ha demostrado una capacidad sobresaliente. Con Argentina tiene la chance real de meterse en la órbita mundial. Con Chile lo hizo todo. En la U lo hizo todo. Consiguió un rendimiento superlativo de una generación de futbolistas extraordinaria. Su método de trabajo es de élite. Su conocimiento de los rivales lo poseen pocos entrenadores en el planeta. Pero a Sampaoli no le alcanza. Siente que en Chile no lo valoran lo suficiente. Su salida de la Roja no fue limpia y eso no puede desconocerse. Sus contratos tenían anexos que, al menos, parecen reñidos con la ética. Eso es una realidad. Sus vínculos con Sergio Jadue siguen siendo misteriosos. Estos aspectos no quitan en ninguna línea su aporte gigantesco y su capacidad como técnico, que aún puede desarrollar. Todo es parte del conjunto, para bien o para mal. En Argentina le pegan mucho más y ahí sí que no lo miden con la misma vara.

Ojalá valoren esta columna. Con hartos like y retweet. Por favor.

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