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No todo es dinero

A veces las expectativas son muy altas. Demasiado. Por alguna razón creemos que en Chile juegan el Bayer Munich, el Real Madrid o el Manchester City. Por algún motivo creemos que los jugadores de otras naciones se pelean por venir a jugar a los clubes nacionales. De alguna manera llegamos a la conclusión tajante que los equipos son millonarios y los dirigentes se guardan el enorme caudal de dinero que generan sus instituciones.

Eso no es así. El mercado está devaluado. La competencia interna no crece de nivel y en los torneos continentales nuestros representantes rebotan hace rato. El trabajo de base sigue siendo deficiente y se cree en la falacia que mientras más dinero inviertes es sinónimo de ganancia segura. 

Contratar jugadores de primera línea es importante, muy importante, pero no asegura necesariamente ganar o llegar a alturas mayores en el concierto internacional. Para subir la cumbre es menester mejorar el torneo interno, el trabajo de inferiores, darle competencia a los jugadores, formar equipos, mantener entrenadores con una idea de juego. Creer. Enfocarse. Invertir donde corresponde. Ordenar la casa primero, antes de venderla al exterior.

Los hinchas protestan porque los clubes no contratan figuras rimbombantes. Cuando los equipos nacionales han tenido buenas actuaciones a nivel internacional, todas las veces son el resultado de un trabajo de años, no solamente de la contratación de figuras. Colo Colo 91, la U de Sampaoli, Cobreloa en los 80, Unión Española en los 70, la UC de Ignacio Prieto. Equipos. Mecánica de juego. Entrenadores sostenidos por la dirigencia. Figuras que crecen con el equipo, no demasiadas contrataciones estelares.

Es ahí donde los vecinos nos están sacando distancia. Hay equipo que invirtieron mucho y llegaron a la cúspide. Atlético Nacional de Colombia, Gremio de Brasil. Pero otros llevan años trabajando para que las buenas actuaciones sean una constante. Lanús, River Plate. Varios ejemplos demuestran que cuando los equipos se aceitan, mantienen una idea de juego y saben jugar las Copas internacionales, llegan a alturas insospechadas. De otra forma no se entienden protagonistas como Independiente del Valle, Nacional de Paraguay, Chapecoense, Bolívar, Defensor, todos finalistas o semifinalistas de torneos de la Conmebol en los últimos años.

Hablamos mucho del mercado. De las transferencias caídas y la falta de figuras. ¿Y la pelota? ¿Cuándo hablamos de la pelota?

La Copa Libertadores es mucho más impredecible que la Champions. En Europa sabemos que hay un grupo de cinco o seis clubes que la van a ganar, porque la diferencia es demasiado grande con el resto. Acá es diferente. El torneo es más parejo, más difícil, más duro. 

A veces ganan los que invierten más. Cierto. Pero los que ganan siempre son los que juegan mejor. Esa es la única verdad en este juego. Sigue mandando la pelota. Enhorabuena.

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