Colo Colo 1 - U. de Chile 0

Colo Colo va a estirar la paternidad hasta los 18 años

Los albos se impusieron con gol de Juan Manuel Insaurralde. La U tuvo solo dos llegadas y ningún remate al arco.

Colo Colo alargó la tradición de ganar en casa y estirará a casi dos décadas el invicto ante Universidad de Chile tras vencer al archirrival por 1-0, este sábado, en el Estadio Monumental. Los albos, dominadores absolutos ante un rival muy mezquino en tarea ofensiva, se impusieron con un gol de pecho de Juan Manuel Insaurralde, a los 64 minutos.

Un clásico de alto voltaje tuvo su primer cortocircuito a los nueve minutos con una entrada de Damián Pérez a Rodrigo Echeverría. La rodilla sangrando del lateral azul volvió locos a los jugadores de la U, quienes le reclamaron al juez la expulsión del zurdo argentino. Los albos, por su parte, pujaban por una sanción contra el ex jugador de Everton. Fue la síntesis de un primer tiempo: opaco, feo, deslucido, trabado y, por momentos, violento.

Colo Colo pudo abrir la cuenta a los 20 minutos con un tiro libre. Una vaselina de Esteban Paredes, esta vez con pelota quieta a diferencia del último Superclásico en el Nacional, fue desviada con un vuelo eficiente de Johnny Herrera.

Los mediocampistas azules tuvieron faena. Había que reducirle el espacio a Valdivia y lo consiguieron. El costo asociado fue no poder ser eficientes en ataque. Arancibia. Henríquez y Soteldo quedaron huérfanos y apostando por una genialidad en el mano a mano que jamás pudieron lograr. Mérito grande también de los tres argentinos del fondo albo, Barroso, Zaldivia e Insaurralde. Orión no recibió tiros directos y sólo tuvo que mirar hacia el cielo para ver el tiro desviado de Echeverría, la única llegada de la U.

Colo Colo dominó, pero careció de profundidad. Paredes dispuso de un tiro libre frontal que elevó y Jorge Valdivia le había cambiado el palo a Herrera con un cabezazo -recurso poco habitual en él- cuando el portero quedaba sin opción.

El partido demoró en reanudarse casi un cuarto de hora por la caída de bengalas al campo. Y el trámite fue diferente. Valdivia casi la clava en el ángulo tras una pared acelerada con Paredes. Herrera no tenía opción de llegar. Acto seguido, una nueva bengala cayó en el arco del portero de la U.

El 10 de Colo Colo estuvo más activo en la reanudación. Logró soltarse de la marca gracias a una movilidad mayor que la del primer tiempo. Y la diferencia se notó de inmediato. La U seguía quebrada, con la defensa acoplada atrás y los atacantes solitarios al otro lado de la cancha.

A los 57 minutos, Yeferson Soteldo, desbordó por primera vez. Su centro fue desviado con dificultad por Barroso. Fue una señal de aliento a los azules, quienes comenzaron a aproximarse al arco de Orión.

Héctor Tapia envió al campo a Gonzalo Fierro por Pérez. El zurdo estaba amonestado y, dada las fricciones, estaba al límite. Los laterales hicieron el enroque: Opazo a la izquierda y Fierro a la derecha.

Cuando la U se aventuraba, vino el golpe de Colo Colo. Tiro de esquina, mal rechazo de Rodríguez. Baeza se la coloca en la cabeza a Barrios y su frentazo dio en el palo izquierdo de Herrera. El rebote le dio en el pecho a Insaurralde y la pelota se fue dentro del arco. Estalló el Monumental, lo azules reclamaban mano del defensor albo, quien anotó por semana tercera consecutiva y botó unas lágrimas en el festejo.

Frank Kudelka reaccionó de inmediato. Envió a la cancha a Sebastián Ubilla por el intrascendente Francisco Arancibia. Y cinco minutos después mandó a David Pizarro en lugar de Lorenzetti.

La U estuvo cerca a los 74'. La pelota quedó picando en el área de Colo Colo tras un tiro libre de Pizarro y ningún azul la pudo puntear. Hasta ese momento, Orión aún no recibía un remate directo. A los 77' vino un segundo remate azul, nuevamente elevado, de Espinoza. Dos tiros ofensivos y ninguno apuntó a la portería.

FDK se agarraba la cabeza, en tanto que Tapia mandó al campo a Valdés y sacó a Valdivia para que recibiera la ovación. Esteban Paredes, quien siempre le anota a los azules, no tuvo una faena destacada, pero a esas alturas daba lo mismo, al igual que la pelea del final que terminó con la expulsión de Ubilla. Le habían ganado a la U, algo que según lo refrendó Héctor Tapia durante la semana, es la alegría más grande de los colocolinos.

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