La moral distraída

Cuando se acaban los argumentos, cuando las certezas se diluyen, cuando el discurso se cae a pedazos, aparece la moral como el baluarte a defender, el límite que no se debe traspasar, el rasgo máximo sobre el bien y el mal.

A mí cuando me hablan de moral, sospecho de inmediato.

Por eso cuando analizamos el mapa de cara a las próximas elecciones de la ANFP, llama la atención como algunos se acuerdan, repentinamente, de la moral.

Hasta ahora el único candidato es Harold Mayne NIcholls. Como somos de memoria frágil, es bueno recordar la maniobra del Consejo de Presidentes para sacar al antofagastino de la presidencia hace no tantos años. Con el lema Todos contra Harold, levantaron la postulación primero de Jorge Segovia y luego de Sergio Elías Jadue Jadue.

Como somos de memoria corta, también es bueno recordar que Mayne NIcholls pecó de soberbia, considerando que su reelección sería prácticamente un trámite, avalado por la notable gestión de Marcelo Bielsa y por su buena imagen pública. Pero en la ANFP la gente no vota, lo hacen los dirigentes. La casta.

La oposición a Mayne Nicholls prepara su artillería. Llama la atención que uno de sus argumentos sea la hoja manchada del dirigente chileno. Se refieren al castigo de dos años impuesto por la FIFA luego de que el directivo solicitara beneficios para algunos familiares a una Academia de Qatar, mientras presidía la comisión que evaluaba las futuras sedes de los Mundiales 2018 y 2022.

Mayne Nicholls fue imprudente. Los beneficios solicitados no fueron concedidos. Lo habían castigado con tres años, finalmente la sanción se redujo a dos, ya cumplidos.

Pedirle integridad a un candidato es justo y necesario. Pero llama la atención que el ojo fisgón provenga de quienes aclamaron a Sergio Elías Jadue Jadue, testigo protegido de la justicia norteamericana, delator de varios dirigentes que hoy cumplen condenan. Qué bueno que ahora, esos mismos directivos que hicieron vista gorda a las maniobras del calerano, hoy estén inquietos porque los postulantes al sillón de Quilín tengan una hoja inmaculada.

Como somos de memoria fugaz, menester es recordar que investigaciones posteriores demostraron que de los diez presidentes de las Federaciones de la Conmebol, sólo dos no aceptaron coimas y sobornos por parte de directivos mayores y patrocinadores. Uno de ellos era Mayne Nicholls.

Si hablamos de la moral sobre la mesa, notorio fue el berrinche del timonel de Blanco y Negro, Gabriel Ruiz Tagle, quien acusó a la dirigencia de Universidad de Chile de presionar para que se mantuviera el castigo de jugar sin público para el Monumental tras los incidentes en el último clásico. Surrealismo puro al oír protestar por la ausencia de ética a quien fue el articulador de la colusión más grande que haya afectado a los ciudadanos de este remoto país.

No hablemos de moral chiquillos. El techo se puede caer a pedazos.

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