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El equipo de Rueda

Claudio Borghi, campeón del mundo con Argentina como jugador, monarca en Chile y en su tierra natal como entrenador, decía que hablar de fútbol era como hablar de sexo: todos creemos que sabemos y todos creemos que lo hacemos bien. Hablar es gratis. Escribir también. Twittear, ni hablar. Pero las decisiones son exclusivamente de unos pocos.

Cuando aparece una nómina de la selección, le subimos el pulgar o fruncimos el ceño de acuerdo con nuestro paladar futbolísticos. Hacemos una lista entre quienes están de más y aquellos que, inexplicablemente, el entrenador dejó al margen. Detrás del teclado, del micrófono o los botones del teléfono, todo es más fácil. Uno de los grandes errores, en el que caemos a menudo los periodistas, es comentar el partido que nosotros queremos que se juegue y no el que se está jugando. O armar el equipo a nuestra pinta, obviando que un entrenador evalúa a los futbolistas toda la semana.

Siento debilidad futbolística por jugadores como Marcelo Díaz. Me parece un volante de excepción, con una visión del juego y de los tiempos como pocos. Con una inteligencia superlativa para corregir errores dentro del mismo partido. Cuando la pelota pasa por los pies de Díaz, algo mejor ocurrirá después. En mi equipo siempre tendría un lugar entre los titulares. Pero el técnico de la selección es Reinaldo Rueda. Si uno sigue sus convocatorias, su discurso, su forma de jugar, no extraña que el mediocampista de Racing esté afuera. El colombiano es coherente con lo que predica. Otra cosa, muy diferente, es estar de acuerdo o no. No sólo es diferente, sino que intrascendente. La que vale es la voz del entrenador.

Rueda puso un límite de edad que respeta casi a rajatabla. La gran generación que jugó el Mundial de Canadá 2007 parece ser el límite. Arturo Vidal, Alexis Sánchez, Gary Medel, Mauricio Isla. Jugadores mayores casi no han aparecido, a menos que sean casos de emergencia o excepcionales, como la reciente convocatoria de Matías Fernández en reemplazo de Pedro Pablo Hernábdez. Primó no sólo un criterio futbolístico sino que geográfico. Fernández estaba en México y sumarse a la Roja en Estados Unidos era muy simple.

Marcelo Díaz forma parte, precisamente de la generación que con Matías Fernández jugaron el Mundial juvenil de Holanda 2005. Como Gonzalo Jara, José Pedro Fuenzalida. Nombres que para Reinaldo Rueda no están en la primera línea. No es que sean malos futbolistas. Para nada. Tampoco que no se respete su trayectoria. Es sólo que Reinaldo Rueda trazó una ínea y trata de enmarcarse en ese contexto. Los arqueros son caso aparte, lo sabemos.

Ya vamos conociendo al colombiano. Le gustan los arqueros con presencia, los zagueros altos. Un volante mordedor y otro mixto. Jugadores por los costados que hagan la banda completa. Le gustan los centrodelanteros a la antigua, potentes, mañosos, que arrastren marcas, difíciles de marcar. Hay que evaluarlo de acuerdo a su libro. Como dijo Pep Guardiola sobre José Mourinho cuando estaba en el Real Madrid: "Aquí él es el puto amo, el que más sabe del mundo, porque el equipo lo arma él".

El de Chile lo elige Reinaldo Rueda. Y ojalá que la apuesta le resulte.

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