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Kudelka, la U es un equipo grande

La U comenzó ganándole a Cobresal a los 27 segundos de partido en la primera fecha del campeonato. El cabezazo de Leandro Benegas sería el único remate directo a portería que tuvieron los azules en todo un cotejo que al final terminó empatado, con justicia, a un gol.

Dentro del análisis posterior del entrenador azul hay muchos puntos en los cuales uno coincide. Desde afuera, lo asumo, es todo mucho más fácil. Kudelka me parece un tipo serio, honesto, trabajador, sincero. Piensa lo que dice. Es tan sincero que a veces revela detalles que quizás la prudencia preferiría silenciar. Dicho esto, al escuchar sus argumentos tras el magro empate de la U, uno queda con la sensación que Kudelka no es un entrenador para un equipo grande. No todavía, al menos.

Razón tiene el entrenador cuando dice que en el fútbol todo se extrema. Un equipo no puede entrar a la primera fecha del torneo con la presión de ganar. No se puede hablar de crisis en febrero. Cerca de la revolución el pueblo pide sangre, como dice la canción de Charly García. El fútbol a veces es un delirio. Comparto la reflexión. Pero hay un detalle. Hablamos de un equipo grande y al parecer Kudelka no ha considerado ese factor. En los equipos grandes todo se amplifica. Porque esto es fútbol y más allá de la razón y la calma que siempre son bienvenidas, estamos hablando de un juego que despierta pasiones y cuando diriges a un equipo grande debes entender que despierta muchas pasiones. Millones.

Sentía Kudelka que ni siquiera cuando el equipo iba ganando alcanzaba para satisfacer al público, que hacía notar su descontento en el Nacional con una silbatina. Eso es, otra vez, no entender que está dirigiendo a un equipo grande. Porque en los grandes no importa sólo ganar. La forma siempre es relevante. El respeto por la historia y el legado. La manera de jugar y entregarse. En los equipos grandes hay factores que no se negocian. Punto.

Decía Kudelka que los jugadores tienen oídos y la presión externa se siente. Fueron 18 mil personas al Nacional. ¿Qué pasará cuando vayan 50 mil? En Racing a Coudet lo revientan y es puntero. Marcelo Gallardo no es inmune a la crítica y es campeón de América. Barros Schelotto era criticado y ganó todo en Boca. En Independiente a Holan no le perdonan una.

Hay entrenadores para equipos grandes y otros para cuadros chicos o medianos. Y no está mal. A veces hacen enormes campañas desde ahí. Desde ese lugar dejan un legado y hasta salen campeones. Como hay jugadores, médicos, periodistas, abogados, profesores, arquitectos, políticos, que resisten mejor la presión que otros. Y no dejan de ser buenos profesionales por eso.

Quizás Kudelka se convierta en un entrenador para equipo grande. Pero si se siente presionado en un partido contra Cobresal donde hay 18 mil personas tras haber sido eliminado con Melgar de Perú, demuestra que aún no lo es. Quizás la U sea una pasantía para él, como Becaccece que hoy la rompe en Defensa y Justicia, un equipo chico en Argentina.

Va recién una fecha. No da para sacar conclusiones tajantes, ni buenas ni malas. Pero quizás sea bueno que alguien le diga a Kudelka que está en un equipo grande. Tal vez reconociendo eso le vaya mejor. Ya no es Talleres de Córdoba. Es la U. La presión existe, siempre. Pero tiene su lado bueno. Cuando alcanzas la gloria y te metes en la historia, ya nunca sales de ahí.

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