Central 1 - U. Católica 1

Gas pimienta y decepción: el lado B del empate cruzado

Estadio Gigantes de Arroyito en el encuentro entre Rosario Central y U. Católica por Copa Libertadores 2019.

Rodrigo Huerta

La policía rosarina agredió a la hinchada cruzada en la salida del estadio. Los gestos entre argentinos y chilenos también marcaron la jornada.

Un infortunio le privó a Universidad Católica ganarle a Rosario Central en Argentina. José Pedro Fuenzalida marcó un autogol que amargó la salida de los hinchas del estadio. Eso sí, aquello no fue nada en comparación al trato de la policía rosarina con los chilenos. Este fue el lado B del empate de la UC.

Gas pimienta y golpes

No habían pasado ni dos minutos del fin del partido y los policías, de forma brusca, comenzaron a apurar la salida de la gente de Universidad Católica. Golpes y gas pimienta marcaron la salida de los cruzados. Además, una serie de insultos entre los chilenos y canallas ‘decoraron’ la caótica escena.

Ovación para Dituro y Toselli

En el calentamiento, ambos arqueros de la UC fueron recibidos de forma muy cariñosa por parte de los visitantes. Ellos correspondieron con un saludo antes de enfocarse en los ejercicios.

Los hinchas ‘nadadores’ de Central

Además de insultos, tanto chilenos como argentinos aprovecharon para molestarse con otros temas. Los de la UC recordaron el mal momento financiero de los trasandinos y estos, con gestos insólitos, se burlaron por los terremotos y tsunamis. De hecho algunos gritaron: “los va a tapar el mar” mientras imitaban a un nadador. La situación se complicó en el segundo tiempo con algunos proyectiles, pero nadie fue herido.

La mano de Aued

“Uhhhh, ¿con qué la sacó el ‘Luli’? se preguntaron dos amigos de la UC en la tribuna visitante. Fue una jugada en la que el resto de la gente pidió enardecidamente penal. El juez Esteban Ostojich ignoró los reclamos. Lo cierto es que el volante argentino claramente despejó el balón con la mano. Era penal para Central.

La inundación del Gigante de Arroyito

El diluvio que azotó Rosario dejó en pésimas condiciones las instalaciones del estadio canalla. La salida de la tribuna visitante era literalmente un río.