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Los clásicos son partidos aparte (un cliché verdadero)

Los clásicos son partidos aparte. La tabla de posiciones es apenas una referencia que muchas veces no se traduce en la cancha. El registro histórico está lleno de partidos donde el aparente favorito se inclina ante el que viene a los tumbos. En esta semana previa al choque se recordarán aquellos duelos donde un plantel de juveniles le dio dura lucha a un equipo plagado de estrellas. Desde ambos bandos. Porque cuando juegan Colo Colo y la Universidad de Chile, la Universidad de Chile y Colo Colo, de verdad hablamos de pleitos aparte.

Eso no quita el análisis del actual momento en que llegan al superclásico y sus respectivas urgencias. Los separan 15 puntos de diferencia en la tabla. La U está en zona de descenso. Es el equipo que menos partidos ha ganado en el certamen, con solo tres victorias. No es el que más ha perdido, pero sí el que más veces ha igualado. Esto lo tiene sumergido en una zona extremadamente incómoda. No es extraño que las dudas se instalen, sobre todo después de caer el pasado fin de semana contra Palestino por 3-2. El cuadro azul había insinuado una recuperación futbolística con la llegada de Hernán Caputto a la banca tras el nefasto y poco ético período de Alfredo Arias, quien fue sucesor del también discreto Frank Darío Kudelka, quien a su vez llegó a reemplazar el interinato de Esteban Valencia, quien fue sustituto de Ángel Guillermo Hoyos, quien se fue por una goleada ignominiosa en un torneo internacional.

Quizás este hilo de entrenadores explique buena parte de las penurias de la entidad azul. Después de ganarle Antofagasta sobre la hora, de hacerle un muy buen partido a la Universidad Católica, el equipo de Caputto extravió el rumbo. ¿Cuál es el problema de este equipo? ¿Futbolístico, mental o físico? Todos, probablemente. El equipo carece de confianza, pero eso se explica por un rendimiento que jamás ha logrado sostenerse. A esto le agregamos una confusión desde el banco, al menos en el duelo contra los árabes. La U recibió dos goles en menos de doce minutos y fue capaz de remontarlo.

Antes del primer tiempo terminó igualando a dos tantos. No faltó voluntad, ni coraje, ni pundonor, ni garra. En el segundo tiempo el desplome fue futbolístico y físico. Lo dijo Basay, el DT del ganador: la U le regaló el medioterreno y Palestino aprovechó la oferta. La insistencia, casi majadera, de instalar tres atacantes parece un dogma incomprensible en varios equipos de la Primera División. Acumular gente arriba no te hace más ofensivo, sobre todo si no tienes los especialistas para esa misión. La U terminó jugando con Campos López, Guerra y Benegas. Jugar con tres arriba te quita sorpresa y pierdes el control de la mitad de la cancha. El resultado final fue justo.

Colo Colo jugó ante Audax Italiano uno de sus mejores partidos en la temporada, sobre todo desde el punto de vista ofensivo. En la previa pocos lo habrían advertido. Mario Salas dispuso de un equipo joven y ligero en la mitad de la cancha ante un rival que lo superaba en la tabla y en una cancha siempre compleja como el pasto sintético de La Florida. Los rendimientos individuales crecieron y el cuadro albo se acercó al ideario de su técnico.

El fútbol en el que cree Mario Salas, el que pregona y demostró en Barnechea, la sub 20, Huachipato, Universidad Católica, Sporting Cristal, es intenso, dinámico, veloz. El plantel de Colo Colo tiene muchos jugadores veteranos. Nadie duda de su calidad ni de su historia. Algunos no tienen reemplazo del mismo nivel al armar un once ideal. Pero cuando juegan todos juntos el equipo se hace espeso, más lento. No existe correspondencia entre lo que pretende el DT y lo que pueden hacer sus futbolistas.

El sábado 5 de octubre vuelven a enfrentarse en la cancha del estadio Monumental. Pese a la diferencia en la tabla y las urgencias, los clásicos son partidos aparte. Por cliché que suene.