La pelota no Rueda más

Reinaldo Rueda está inquieto hace largo rato. Quienes lo han visto por las canchas de Pinto Durán o por los pasillos de Quilín, aseguran que el técnico está desorientado. Siente que no puede realizar su trabajo en Chile, al menos no de acuerdo a los parámetros que han marcado su carrera. No hablamos de táctica fija ni de resultados. No hablamos de infraestructura ni de rendimientos particulares. Rueda siente que su lugar es ajeno en un país que está pensando en otra cosa.

Lo del colombiano no es un berrinche. En septiembre la selección sub 23 jugó un amistoso contra Brasil. Tenía la chance de jugar otro compromiso contra Colombia, pero los clubes presionaron para tener de regreso a sus jugadores y el duelo nunca se jugó. En octubre estaba listo un pleito contra Japón y se cayó por las mismas razones. Hace un par de días la Roja sub 23 declinó participar en un cuadrangular en Tenerife, donde jugarían contra Argentina, Brasil y Estados Unidos. El argumento, otra vez, fue la presión de los clubes.

Rueda ya estaba molesto. Si bien la sub 23 es dirigida por su asistente Bernardo Redín, un mal resultado en el próximo Preolímpico repercutiría fuerte en su trabajo, en el ánimo del público y la sensación de una tarea mal realizada. Dicho de otra forma, Rueda percibía que le pasarían la cuenta sin considerar el poco respaldo para la gestión de la 23.

Esto se agravó con la actual fecha FIFA doble. Primero se cae el amistoso contra Bolivia que se jugaría en Concepción por razones evidentes y ahora, son los jugadores quienes le bajan el pulgar al duelo contra Perú en Lima. Tan irritado quedó el DT que ni siquiera buscó la alternativa de entrenamientos o un microciclo, como le llama a su metodología. Los liberó. No quiso saber nada más.

Quienes han visto a Rueda lo notan incómodo, porque el entrenador simpatiza con los movimientos sociales y sus demandas, pero no pierde la perspectiva de su trabajo. No hay competencia local, no puede evaluar jugadores, no se juegan amistosos, no se aprecia un futuro con posibilidades reales de que la crisis política y social mejore. No hay para cuándo retomar actividades. Las eliminatorias para el próximo Mundial de Qatar comienzan sí o sí en marzo del 2020. A la Conmebol, a la FIFA, no le interesa el contexto chileno. No va a esperar que estén o no las condiciones adecuadas para jugar. Reinaldo Rueda sabe que llegaría a esa fecha sin partidos amistosos, sin condiciones, sin actividad, un cheque en blanco demasiado riesgoso.

¿Se puede trabajar así? Reinaldo Rueda siente que no. Y nadie podría culparlo.