18 de diciembre de 1994

¿Dónde estabas el 18 de diciembre de 1994? ¿Qué hacías ese día en que la Universidad de Chile fue campeón del fútbol chileno después de 25 años de sequía ganadora? Los futboleros marcamos nuestros recuerdos, instalamos la boya en la memoria, en relación a la pelota, independiente de los colores que alentamos. Porque esta efeméride futbolística es tan grande que la recuerdan todos, no solo los hinchas de la U.

Podemos detenernos en el equipo. En un enorme arquero como Sergio Vargas, la defensa con Castañeda, Fuentes, Delgado, Guevara, Romero; el mediocampo con Musrri, Mardones, Valencia, Castañeda, Aredes; los delanteros Ibáñez, Goldberg y la irrupción de un Marcelo Salas que ya avisaba que era un delantero fenomenal. Podemos detenernos en los partidos claves. El polémico triunfo ante la UC en el Nacional, con la expulsión de Gorosito en el primer tiempo. Podemos detenernos en el tránsito azul, casi siempre a estadio lleno, con partidos cerrados, con una ilusión que crecía.

Pero no haremos eso.

El fútbol es una experiencia personal, familiar, biográfica. Por eso es diferente para todos. Por eso mismo es inolvidable. Tras tantas frustraciones, el aficionado azul rechazaba el entusiasmo inicial. El miedo a caer otra vez estaba presente. Pero creer es inevitable. Aunque te hayas caído tantas veces, aunque haya pasado un cuarto de siglo o la vida entera sin ganar, creer es inherente a todo hincha que palpita por sus colores. Después de pelear el título a comienzos de los 80, después de caer al inesperado descenso a finales de esa década, la U había vuelto a levantarse y el hincha no podía dejar de creer, aunque la realidad te invitara tantas veces a la mesura. Fecha a fecha, partido a partido, el germen del entusiasmo ya estaba instalado en una lucha punto a punto con la Universidad Católica que dirigía Manuel Pellegrini, que tenía a Gorosito y Acosta como ilustres estandartes.

Todos recordamos ese día. Aún no salía del colegio. Esa misma tarde pedí pololeo por primera vez en mi vida y por primera vez me dijeron que sí. Y tuve mi primera pelea, el mismo día que partía el romance, porque me fui corriendo desde la casa de la niña a instalarme frente al televisor a ver el partido entre Cobresal y la Universidad de Chile. Porque un futbolero no puede quedarse al margen de la historia. En Curicó, un domingo muy caluroso, escuché gritos de vecinos cuando hizo el gol Adolfo Ovalle para el local, porque la UC era campeón. Y escuché más gritos cuando Patricio Mardones convirtió de penal el empate cerca del final. Más allá de los colores, la historia jugó su partido ese domingo 18 de diciembre de 1994.

¿Y tú qué hacías tú el 18 de diciembre de 1994?