ESPECIAL 2019

El año en que la U tocó fondo y estuvo al borde del descenso

En 2019, la U vivió una de las peores temporadas de su historia. Tuvo tres técnicos, un equipo mal conformado y batalló en la parte más baja todo el tiempo.

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El año en que la U tocó fondo y estuvo al borde del descenso
RAMON MONROY/PHOTOSPORT

Seguramente, el año 2019 no será recordado con agrado por los fanáticos azules. Tras una renovación de plantel a inicios de temporada, nadie podía prever que el rendimiento del conjunto universitario iba a ser tan pobre.

Luego de fichar a varios de los jugadores con mejor desempeño en el Torneo Nacional -Gabriel Torres, Sergio Vittor, Augusto Barrios, Jimmy Martínez, entre otros-, en el cuadro laico esperaban avanzar un par de rondas en Copa Libertadores y, sobre todo, obtener un nuevo certamen local. Finalmente, nada de eso ocurrió. Aquí están los fracasos en una temporada para el olvido.

Mala conformación del plantel

El equipo careció durante toda la campaña de jugadores en posiciones vitales, mientras que sufrió de sobrepoblación en otras. Los bajos rendimientos individuales tampoco colaboraron para que la U subiese el nivel. Al equipo le penó durante gran parte del año un futbolista diferente que asistiera a los atacantes, hasta la llegada de Leo Fernández, quien sólo alcanzó a jugar un par de meses en el segundo semestre.

En el puesto de '9', contó con Ángelo Henríquez, Matías Campos López, Gabriel Torres, Nicolás Guerra y Marcos Riquelme. Ninguno convenció. El panameño Torres terminó emigrando tras ser anunciado como la gran contratación del año y otros como Campos López o Riquelme, pasaron gran parte de la campaña en la banca de suplentes.

Eliminación temprana en Libertadores

Recién en febrero la U tuvo su primer fracaso rotundo, al enfrentar a Melgar por la segunda ronda del torneo continental. El equipo peruano, con un presupuesto bastante inferior al del cuadro chileno, logró imponerse por 1-0 en Arequipa y aguantó la igualdad sin goles en el Estadio Nacional para avanzar a la fase de grupos.

El conjunto dirigido, en aquel momento, por Frank Darío Kudelka, caía ante una institución sin mayor trayectoria en Libertadores y con apenas dos títulos domésticos. Lo peor: exhibió una impericia alarmante para generar ocasiones y no logró convertir ni siquiera un gol en la serie.

Alta rotación de técnicos

Las malas decisiones dirigenciales a la hora de contratar un DT también influyeron. La continuidad de Kudelka tambaleó apenas se decretó la eliminación ante Melgar, pero terminó siendo ratificado en el cargo. Finalmente, sus malas decisiones en relación a lo futbolístico y la desgastada relación con la gerencia deportiva encabezada por Sabino Aguad terminaron por sentenciar su salida.

El cordobés fue reemplazado por Alfredo Arias, quien ganó apenas un duelo en el Torneo Nacional y se fue con un paupérrimo 33% de rendimiento, convirtiéndose en el peor estratega de la U desde Beccacece. Lo peor, en todo caso, fue su llegada al club en medio de mentiras y por las cuales debió ofrecer disculpas públicas.

Tras la salida del "charrúa" se hizo cargoHernán Caputto, encargado inicialmente de un ambicioso proyecto en series menores. El ex arquero decidió tomar el "fierro caliente" y el equipo exhibió una leve alza en su juego, que le permitió, al menos, salir de zona de descenso durante unas cuantas fechas.

Lucha constante con el descenso

Todos los factores anteriores contribuyeron para que la U estuviese batallando en la zona baja de la tabla de ubicaciones durante gran parte del año. Al final, logró vencer a Deportes Iquique en duelo clave ante un rival directo, para zafar de la zona de descenso y posicionarse antepenúltimo.

Sin embargo, tras el estallido social, los 'Dragones Celestes' igualaron ante Unión La Calera y dejaron a los azules nuevamente peligrando, eso sí, con un partido menos. Tras esto, el Consejo de la ANFP dio por terminado el Torneo Nacional y en la U al fin lograron respirar, tras uno de los peores años de toda su historia. De todas formas, los fríos números dirán que no descendió gracias al estallido social. Fue penúltimo y el penúltimo debía bajar a Primera B.