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David Stern cambió el mundo

No es fácil cambiar el mundo, pero es maravilloso pensar que es posible. Desde su lugar, David Stern lo hizo a través del baloncesto y en particular de la NBA. El recientemente fallecido abogado ocupó diferentes puestos claves en la mayor organización de básquetbol del mundo, tomando decisiones adelantadas a su época y que convirtieron la liga local de baloncesto americano en un torneo de carácter mundial.

En la década del 60 se acercó a la Asociación como abogado. Poco a poco fue conociendo el detalle de un campeonato que pasaba por una crisis mayúscula en lo económico y también en su prestigio. Stern no podía entender como en EE.UU el deporte más popular, millonario, seguido, no fuera el básquetbol. En menos de una década logró torcer la tendencia a la baja.

Stern entendió que para que la competencia fuera fuerte, necesitaba muchos equipos fuertes, no un par de entidades multimillonarias disparadas en cuanto al presupuesto y el resto compitiendo por migajas. Fijó un monto tope en cuánto al salario de los jugadores. Incluso las superestrellas no pueden superar ese límite. Sus contratos se rigen bajo esta norma. La mayoría de sus ganancias particulares las obtienen por contratos publicitarios. Estableció que el Draft - donde se eligen los mejores jugadores jóvenes, varios de ellos estrellas del baloncesto universitario- no fuera controlado por las grandes franquicias, para que así estrellas en potencia llegaran a otros equipos y crecieran junto con ellos. De este modo, por ejemplo, Michael Jordan pasó de Carolina del Norte a Los Bulls de Chicago, un equipo que hasta ese entonces no había ganado nada. Stern entendió que todos debían ser competitivos.

Al hombre le gustaba producir y ganar dinero, sin duda. Entendió la competencia también como espectáculo. Creó el juego de las estrellas, un fin de semana donde se reúnen las máximas estrellas de ambas conferencias. Creó la WNBA, el símil de la NBA en la rama femenina. Hay momentos en que la gente debe tomar decisiones que lo incluyen o no en la historia. En 1991, Earvin Magic Johnson, el maravilloso jugador de Los Ángeles Lakers, le anunciaba al mundo que era portador del virus del VIH. En un ambiente conservador y todavía poco educado al respecto, muchos quisieron apartar a Johnson de toda competencia. Stern, por el contrario, luchó para que participara como siempre en el juego de las estrellas y fuera parte del primer Dream Team, el equipo soñado con las principales figuras de la NBA que defenderían el escudo americano en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Hoy, en el pleno 2020, al enterarse de la muerte de David Stern, Magic Johnson no olvidó el apoyo de este dirigente, cuando una sentencia de muerte recaía sobre él: “Me apoyó cuando la gente no quería ni siquiera darme la mano. David Stern cambió la historia y le enseñó al mundo”.