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Puerta 7

Netflix acaba de estrenar Puerta 7, producción argentina que centra su historia en el mundo de las barras bravas al otro lado de la cordillera. Es una obra de ficción, por supuesto. Para no herir sensibilidades, el equipo por el que hinchan estos barristas es el Ferroviarios, club que no existe realmente. Y los personajes no usan ni nombres ni seudónimos reales, claro está.

Sin querer hacer un spoiler, en esta serie podemos ver a barristas que tienen como oficio ser barra brava. Nada más. Controlan a su antojo la dinámica del club. Podemos ver rencillas entre bandos internos, enemistades que surgen por peleas de poder, no por la pelota. Podemos apreciar como los barristas presionan a los jugadores y al entrenador para que cumplan sus demandas. Los barristas, incluso, participan en el proceso de compra-venta de jugadores. Tienen dirigentes que desde el interior del club los apoyan, financian, protegen, utilizan y cuando dejan de servirles, los traicionan. En esta serie un grupo de empresarios quiere invertir en el club, adquirir de mala manera los derechos federativos de los futbolistas jóvenes, utilizar el club solo como un instrumento para triangular transferencias. En un momento de la historia sugieren que la gran solución a los problemas de violencia al interior de la barra, es que el líder de ese movimiento se postule a presidente del club.

La serie se llama Puerta 7 porque ese es el lugar por donde entran y salen los barras más violentos, plenamente identificados, sin que nadie tome medidas reales al respecto, pues al interior de este ecosistema de fútbol-pasión-negocio, la presencia de la violencia es un factor necesario. El caos es fundamental para la ganancia de los poderosos. Poderosos con camiseta y poderosos con cuello y corbata. Los que pierden, como siempre, son los aficionados, que van cada vez menos a la cancha. ¿Les suena parecida la historia?

Puerta 7 es una obra de ficción, con personajes a ratos muy estereotipados, sin matices, pero no tan lejana a la realidad sudamericana, donde la criminalización de la violencia solo profundiza una lucha que lleva más de 30 años en las canchas de este lado del mundo, sin que ninguna autoridad pretenda abordar realmente. Ninguna. Pero Puerta 7 es una obra argentina de ficción, por supuesto. Esas cosas no pasan en Chile. ¿O sí?