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Jerarquía de Top 20

Como por lo general somos mandados a hacer para las comparaciones durante mucho tiempo Cristian Garin no solo debió cargar con la pesada mochila del recambio del tenis chileno sino que también con la obsesión de cotejar sus precoces logros con las campañas de Marcelo Ríos, Nicolás Massú y Fernando González, todos exitosos juniors y, posteriormente, destacadísimos profesionales. Tras su título juvenil de Roland Garros en 2013 imperaba la idea de que su despegue era cuestión de un tiempo breve, una consolidación por defecto, un hecho de la causa.

La historia es conocida. Garin se fue de Chile, cerró sus redes sociales y con la mayor convicción posible se sometió al proceso asumiendo que los tiempos podían ser cortos, medianos o largos. Quienes conocen a fondo el circuito saben que nada ni nadie puede garantizar que un junior top va a ser necesariamente un jugador de elite. Un botón de muestra entre muchos casos: Agustín Velotti, campeón juvenil en Paris en 2010, nunca pudo meterse entre los 150 mejores del mundo. Esta temporada ha alternado challengers y torneos menores en Estados Unidos sin grandes resultados.

El número uno de Chile, a su turno, acaba de ganar en Río de Janeiro el primer ATP 500 de su carrera y desde este lunes es uno de los 20 mejores tenistas del planeta. Lo consiguió a los 23 años y 7 meses, algo después que Medvedev, Tsitsipas, Zverev, Berrettini, Shapovalov, Khachanov o Auger-Aliassime. Una conquista enorme y meritoria como cada una de los citados. ¿Si fue antes o después realmente importa? Estamos hablando de un joven de apenas 23 años y el único hispanoamericano sub 25 en ese selecto grupo. Este solo hecho ahorra más comentarios.

Garin consiguió para Chile lo que muchos países con infinitos más recursos (y torneos) para el proceso formativo no han podido lograr por estos días. Estados Unidos, por ejemplo, tampoco cuenta con un tenista menor de 25 años entre los 20 mejores del mundo y John Isner a sus casi 35 años sigue siendo el mejor rankeado. El financiamiento es clave, determinante para que más jugadores intenten ser tenistas y llegar arriba, pero no es lo único. El talento, la dureza sicológica y trabajar con el equipo adecuado son factores aún más importantes. Garin hizo el proceso, pasó por momentos duros, normales y favorables, pero siempre quiso, siempre buscó y tuvo a su lado, la mayor parte del tiempo, voces de apoyo, empuje y convicción. Él puso todo el resto.

Este domingo en la final ante el sorprendente Gianluca Mager, 'Gago' demostró de qué madera está hecho. En el primer set cuando el italiano ganaba con mayor holgura sus saques se plantó y ganó con autoridad el tie break y luego estando quiebre abajo para perder el segundo capítulo salió a buscar el game con dos devoluciones ganadoras de revés. Si el manual dice que lo conveniente es contestar el saque por el medio de la cancha y profundo, el número uno de Chile escribió su propio libro y ejecutó dos winners de colección. Acto seguido sacó con solidez y volvió a quebrar para levantar su cuarto título. Eso se llama jerarquía.

Garin, que en una semana defendió los puntos de Houston y Munich y, en el peor de los casos, aseguró una base como 40 del mundo para la temporada, debutará la noche de este jueves en un San Carlos de Apoquindo lleno. 

Será el momento ideal para reconocer todo su esfuerzo de estos años y su regreso después de veintiún meses como el mejor arcillero de Sudamérica.