CORONAVIRUS

El testimonio del chileno que afronta el coronavirus en Costa Rica

Carlos Soza actúa en la primera división local y, con el fútbol también paralizado, divide su preocupación en el entrenamiento personal y las medidas preventivas junto a su esposa e hija.

Tras una etapa en la Serie B de Ecuador, Carlos Soza optó por viajar a Costa Rica para enrolarse en el Jicaral Sercoba, emergente club en la máxima categoría de liga centroamericana. Como en todo el mundo, el fútbol también se encuentra paralizado en el nuevo destino del delantero chileno y, aunque la pequeña ciudad donde reside aún no registra casos, Soza entregó para AS Chile su testimonio de cómo afrontan los costarricenses la pandemia del Covid-19.

"El campeonato está parado hace dos semanas y antes ya habían hartos rumores que no se iba a jugar más por el coronavirus. Hubo un acuerdo del sindicato de jugadores de acá con los clubes para enfrentar la situación económica. Hubo un reducción de salarios, la aceptamos y eso entregó la tranquilidad que queríamos todos en torno a qué iba a pasar con nuestros ingresos. Se llegó a un buen acuerdo y se suspendió el torneo hasta nuevo aviso", señala Soza desde Jicaral.

-¿Cómo está la situación en la ciudad donde reside?
-El ambiente acá está igual que en todo el mundo, está complicado, la gente está asustada igual que uno. Estoy acá con mi señora y mi hija y está complicada la situación. En el club hemos afrontado la situación en forma adecuada, hace ya casi dos semanas que estamos entrenando en nuestras casas. Los jugadores que son se otras ciudades de Costa Rica y yo estos en casa. Habemos dos extranjeros en Jicaral y de repente nos juntamos con el preparador físico para entrenar también.

-¿Su familia de qué manera afrontan la contingencia?
-Gracias a dios estamos con mi señora y mi hija acá. La otra parte de mi familia, mis abuelos y mis tíos están en Chile, en Concepción y Castro, y una parte también en Copiapó. Ellos hasta ahora están bien, pero resguardados en sus casas. Este país es pequeño y la ciudad tiene pocos habitantes, pero cumplimos todas las medidas de prevención: mucho alcohol gel, jabón también y desinfectantes.

Soza junto a su familia en Costa Rica, donde actúa por el Jicaral Sercoba.

-¿El club le ha respondido frente a la situación que se vive?
-Sí, sin ningún problema. Estamos siempre conversando con los dirigentes, con el dueño también. Gracias a dios acá en el fútbol todavía no hay ningún contagiado. Están preocupados frente a la posibilidad de que en algún momento se vaya a volver a jugar y el tema no hay pasado completamente Están con contacto permanente con la federación para que cuando vuelva el fútbol no hay mucho riesgo.

-¿Está dificil viajar, pero evalúa volver a Chile?
-Hacerlo ahora está complicadísimo. Los aeropuertos están parados y las fronteras están cerradas. Uno tiene las ganas de hacerlo para ver cómo está la familia, pero ahora le mejor decisión es quedarme por acá con mi familia. Tengo contrato, debo cumplirlo y hay que esperar lo que resuelva el club en conjunto con la federación de acá. Veremos que nos depara el futuro.

-¿Se palpa mucho la preocupación en la ciudad?
-Claro, aunque aún no hay ningún contagiado y está más o menos aislado. Sin embargo, como a dos horas de acá hay gente que se contagió. Debemos estar atentos por el tema y también estamos nerviosos, sobre uno que tiene hijos pequeños. A nosotros quizás por lo que hacemos nos cauce tanto daño el virus, pero debemos cuidar a nuestra familia.

-¿La ciudad de Jicaral está en condiciones de enfrentar la contingencia médica que se pudiera generar?
-Es una de las incertidumbres y el miedo que tiene uno. Es un pueblo pequeño, pero el sistema de salud acá en Costa Rica sí es bueno. La lejanía preocupa, pero cuidándose, siguiendo las indicaciones, se supone que no debería haber tanto problema, pero uno nunca sabe. Esperamos que este brote empiece a disminuir y podamos estar un poco más tranquilos.

-¿Está preocupado también por las noticas que recibe desde Chile?
-Estoy preocupado por todos y también por mi abuela. Ella me crió y por la que uno teme más, ya es adulto mayor y son los que tienen más riegos. Fue a ver a un tío en Castro y quedó allá. Está con su hijo y la están cuidando, eso es lo que me deja más tranquilo.