Hablando de fútbol

La cuarentena y el encierro nos han obligado a cambiar la mirada, adaptar la rutina y detenernos en aquello que antes nos parecía parte del paisaje y muchas veces pasaba inadvertido. Con las competencias suspendidas en casi todo el planeta, seguimos hablando de fútbol y quizás más que antes.

La ausencia del partido del fin de semana, la tabla de posiciones congelada, la polémica por los malos cobros del árbitro de turno o la lentitud del var, los informes tecnocráticos de los entrenadores. Eso no está, eso que muchas veces nos hace perder el foco y no percatarnos que la pelota sigue siendo el centro de este juego. Sin la urgencia del resultado encima de la mesa, hablamos del partido del recuerdo que se alojó para siempre en la memoria, resaltamos a los futbolistas que dejaron una herencia indeleble en sus equipos, destacamos las efemérides que nos permiten entender que el fútbol no partió con la generación dorada. La memoria es un ejercicio sano y saludable.

Tenemos más tiempo. La charla no inicia y termina solo con el resultado. La historia no la cuentan solo los ganadores. Los que pierden también son parte de la misma escena, solo que su final no es feliz. En nuestras conversaciones, lecturas, charlas, ahora entran todos. La verdad tiene tantas ópticas como queramos ver. Si elegimos una versión y nos quedamos con esa, el relato es incompleto.

Queremos que el fútbol y el deporte competitivo regresen, sin duda. Sin apuros, cuando sea seguro para los protagonistas y los espectadores. Extrañamos la adrenalina del resultado, la marca, el récord, la gloria del ganador y la penumbra del descenso. Pero la pandemia nos ha permitido mirar todo con otra óptica, nos obligó a una reflexión, a una pausa necesaria.

Mirar videos de los héroes del 62. Ver los goles de Chile en las eliminatorias a Alemania 74, la dupla Crisosto y Ahumada que doblegaron a un gran equipo peruano. Revisar en el archivo visual los mejores goles de la temporada 93. Recordar esos nombres que no estaban en la primera línea pero que vimos jugar por años. Eric Lecaros, Alejandro Glaría, Gustavo de Luca, Leonidas Burgos, Cleber da Rosa, Luis Mosquera, Joel Molina, Luis Acao. Cientos. Miles. Los apellidos que eran reserva de los memoriosos, hoy encuentran su lugar. Inesperado, azaroso, pero justo y necesario. Mientras menos fútbol, más hablamos de fútbol. Del juego. De la pelota y sus verdaderos protagonistas.