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El cerebro rechaza los cambios

Ya hemos comentado que el cerebro tiene como única misión en la vida, ayudarte a sobrevivir. Durante el día y durante la noche el cerebro tiene una única tarea y trata de realizarla a toda costa: que tu sobrevivas.

Para ese objetivo el cerebro está en todo momento generando “estrategias” y energía para que llegues vivo cada noche, no importándole si durante el día fuiste feliz o triste; si lo pasaste bien o tuviste problemas; si te emocionaste o no; o si tuviste buenas experiencias con personas o no. Solo le interesa que llegues vivo.

Como la energía del cerebro está puesta en esa sobrevivencia, cualquier situación “adicional”, no programada ni planificada, puede ser un problema para tu cerebro, ya que deberá destinar energía “especial” para ir en ayuda a esas circunstancias.

Por ello es que frente a la situación que estamos viviendo, este confinamiento producto del Covid-19, ha generado enormes dificultades en ti, en tu accionar diario, en tus pensamientos y en tus emociones… porque el cerebro no estaba preparado para esto. Se está enfrentando a una situación nueva, distinta y no programada.

Ante esto, ¿qué hace el cerebro? Intenta, inicialmente, rechazar la situación, ya que además, el cerebro es cómodo y tiende a permanecer en todo momento en la zona de confort, en la zona de no experiencia y espera que tú no hagas nada, sino que “otros” hagan algo.

Y esto es lo que explica que el cerebro, en general, rechace los cambios inmediatos y no planificados, ya que, viene a desordenar su estructura. Recordar que el cerebro es un órgano que automatiza conductas, pensamientos y los cambios imprevistos lo complican.

¿Qué puedes hacer frente a esto?

1. Cuando te levantes, piensa en 3 ó 4 objetivos que te gustaría cumplir en el día. Pueden ser objetivos sencillos o más complejos pero que sean alcanzables.

2. Piensa en un plan de acción para poder llevarlos acabo, en actitudes, pensamientos y acciones que pudieran acercarte al cumplimiento de esos objetivos.

3. Es importante que esos objetivos sean desafiantes, novedosos y distintos, por que de esa forma el cerebro pondrá energía en algo que vea como “atractivo”.

4. Cuando vayas a dormirte, piensa en aquellas cosas positivas que tuviste durante el día, en los objetivos que pudiste lograr aunque sean mínimos… reténlos y poténcialos.

5. Y si hubo objetivos que no pudiste alcanzar, revisa el plan de acción, modifícalo y reformula el objetivo para el día siguiente.

De esta forma planificando lo que quieres hacer, irás convenciendo al cerebro de que acepte los cambios sobre todo aquellos surgidos de manera imprevista.

Tu mente es muy poderosa, puede cambiar física y funcionalmente a tu cerebro.

¡Una actitud positiva genera cambios positivos en tu vida!