El modelo no se toca

El próximo 30 de julio, a través de modalidad remota, los dueños y representantes de los clubes chilenos elegirán al nuevo presidente de la ANFP por los próximos dos años. Comicios anticipados ya que la presión sobre la directiva de Sebastián Moreno fue tan fuerte que se quedó sin apoyo de las bases y con un solo director en la mesa central.

Hay dos candidatos: Pablo Milad y Lorenzo Antillo. Representan ideas diferentes, aunque seamos sinceros, tampoco se distancian demasiado en cuánto a su visión de cómo manejar el ente rector del fútbol criollo.

Apenas se confirmó que sus nombres encabezarán las listas, los escuchamos y oímos en diferentes medios de comunicación, tratando de aclarar sus posiciones y distanciarse lo más lejos posible del fantasma de Sergio Jadue y su directorio. Tan importante era este factor que los operadores de la campaña de Antillo, los mismos que después dictaban cátedra sobre periodismo y buenas conductas, filtraron mensajes personales del candidato Milad con el expresidente radicado a la fuerza en Estados Unidos, lo que en principio había desmentido con fervor.

El Tribunal de la Libre Competencia condenó a la ANFP a pagar más de dos millones de dólares por haber exigido el cobro de una cuota a los equipos que ascendían de la Segunda División Profesional a la Primera B durante ocho años. Una sentencia que abre la puerta a otros juicios y pone en tela de juicio la división completa.

El torneo nacional continúa paralizado sin demasiadas certezas respecto al retorno. Un nuevo formato, nuevas fechas, clasificaciones a torneos internacionales. Todo está en duda.

Las eliminatorias mundialistas fueron, otra vez, pospuestas. Ahora se jugarán a partir de octubre. El calendario se estrecha cada vez más camino a Qatar 2022.

Producto de la finalización anticipada de los torneos en el 2019, además de la pandemia mundial del 2020, la situación financiera de los clubes se acerca a un estado de crisis incomparable. Instituciones se han acogido a la Ley de Protección al Empleo. En las divisiones más bajas, como en la Segunda Profesional, la situación es dramática.

Lo que comenzó como un cruce de declaraciones entre el presidente del Sifup, Gamadiel García y el dueño de Deportes Temuco, Marcelo Salas, se convirtió en un enfrentamiento mayor. El bono por retiro dividió aguas los que juegan y jugaron, dirigen y dirigieron. Una tempestad.

El ganador del jueves tiene tareas inmediatas por afrontar.

La elección de Presidente de la ANFP es una votación entre privados. No es un sufragio popular, así que los candidatos no tienen por qué hacer campañas públicas. Deben tratar de convencer a los que votan. Dueños, gerentes, accionistas mayoritarios. Los de afuera, los hinchas, aficionados, socios, prensa, no tenemos peso alguno en esa decisión.

Nuestro fútbol es una discusión entre privados. En rigor, no es “nuestro”. Al igual que en otras áreas, el modelo ANFP no se toca. Cuando eso ocurre hay un riesgo de perpetuar todo, donde los ricos siguen ganando más y los pobres son cada vez más pobres, sin percatarse de aquello.