Arturo Vidal, el futbolista irrepetible

Cuando pasen los años, cuando transcurran las décadas, muchos diremos con satisfacción que fuimos testigos de una generación extraordinaria de futbolistas chilenos. Podremos decir, desde nuestra cómoda posición de testigos privilegiados, que vimos a algunos de esos jugadores brillando en los mejores equipos del planeta. Diremos que el arquero de Chile atajaba en el Barcelona y después en el Manchester City. Que uno de los defensores jugaba en el Inter de Milán como zaguero central, pese a su baja estatura. Diremos que en la mitad de la cancha destacaba un volante que fue por años emblema de su escuadra en la Bundesliga hasta ser el capitán. Diremos que uno de nuestros atacantes fue el mejor delantero de la Premier League. Y diremos que vimos jugar a Arturo Vidal, uno que discute hace rato el sitio del mejor futbolista chileno de todos los tiempos.

Jugadores de excepción nacen de tanto en tanto en el último rincón del mundo. Jugadores como Arturo Vidal son una excepción que desarma todos los esquemas, las estructuras y esos rankings elaborados hace tiempo y que no permiten el ingreso de nadie más.

Vidal está en todo los conteos, les guste o no. Entre los mejores volantes, entre los jugadores con más títulos, entre los más exitosos, entre los más reconocidos internacionalmente. El volante de San Joaquín no es ejemplo de virtud ni pretende serlo. Su autenticidad y espíritu ganador ha sido confundido muchas veces con arrogancia. Es probable que estemos poco acostumbrados a los deportistas que tiene esa mentalidad ganadora. Esa actitud, además de sus extraordinarias condiciones físicas y técnicas, lo llevaron a lugares donde ningún otro jugador chileno transitó.

Tiene deudas futbolísticas Arturo Vidal, como todos. Pero esas surgen cuando lo comparamos con él mismo. Le falta ganar una Champions y en las Copa del Mundo de Sudáfrica y Brasil no tuvo actuaciones superlativas. La primera vez, con Marcelo Bielsa, en una relación que nunca circuló con demasiada fluidez dentro y fuera del campo. La segunda vez, con Jorge Sampaoli en el banco, porque llegó al límite de sus condiciones físicas.

Buscarle detalles a su notable carrera parece antojadizo y habla más del crítico que del protagonista. Porque Arturo Vidal es un futbolista irrepetible.

¿Qué habría sido de su carrera si su comportamiento hubiera sido incólume? No lo sabemos y para ser sinceros escapa los márgenes de su evaluación deportiva. Sus actos de indisciplina, reconocidos por él mismo, no condicionaron su rendimiento en cancha. A la hora de entrenar, jugar, defender la camiseta de sus clubes y la selección, rindió hasta más allá de lo posible.

Disfrutemos a Arturo Vidal mientras siga jugando en el más alto nivel del mundo. Uno de los mejores futbolistas chilenos de todos los tiempos, sino el mejor de todos.

Este domingo arribó a Italia para enrolarse al Inter de Milán. Su historia está lejos de terminar.