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"Tenía mis yayitas": el día que Luis Marcoleta conoció al Señor

El DT de Rangers es uno de los personajes del fútbol chileno más identificados con la religión. Ahora bien... ¿cómo fue que el estratega le dio un 'giro' a su vida? AS pudo conocer los detalles.

"Tenía mis yayitas": el día que Luis Marcoleta conoció al Señor
JOSE ROBLES PHOTOSPORT

Luis Marcoleta (61) es uno de los personajes del fútbol chileno más identificados con la religión. Por largos años en su faceta como entrenador, el antofagastino ha lucido un jockey con la leyenda 'Jesús' y también ha podido compartir sus ideales con algunos jugadores. En su segundo ciclo al mando de Ñublense, por ejemplo, guió por el camino de la fe a Julio Barroso, hoy en Colo Colo. Ahora bien... ¿cómo fue que el estratega de Rangers le dio un 'giro' a su vida? AS pudo conocer los detalles.

Para aquello hay que remontarse hasta su etapa como futbolista en Deportes Valdivia, cuando el 'Torreón' estaba en Primera División. A fines de los '80, el entonces atacante se convirtió en el máximo goleador histórico de la institución, con 37 conquistas, pero antes de ello afrontó una realidad opuesta. "Marcoleta venía con problemas familiares, personales. Venía separado de su esposa y con una vida licenciosa", cuenta Raúl Villablanca, quien fue el utilero del club en esa época.

Era un vestuario donde figuraba, además de Marcoleta, Eric Lecaros, Pedro 'Heidi' González, Osvaldo 'Papudo' Vargas, el brasileño Cleber y Mario Flores, por nombrar algunos. Este último cumplió un rol clave en la transformación del nortino, quien deseaba un cambio. "Mario trabajó mucho ahí. Él a veces le decía a Marcoleta: 'pecador, impuro, cochino, te vas a transformar porque Dios me lo dijo'. E increíblemente sucedió. A veces es difícil creer en las transformaciones porque el futbolista tiende a ser agrandado, prepotente y déspota", complementa Villablanca.

Marcoleta es el tercero de la segunda fila. Flores, en tanto, es el que figura primero en la fila de arriba, de izquierda a derecha.

Flores, portero de aquel plantel, había conocido el cristianismo meses antes, también buscando acabar con el acecho de ciertos inconvenientes. Algo que, para suerte suya, consiguió. "Es un mensaje para la humanidad. Para eso llegamos al mundo. A Marcoleta le prediqué el evangelio, el amor a Cristo. Pasó en una pretemporada que tuvimos cerca de Valdivia. Fue bien bonito y especial lo que pasó con él", recuerda brevemente el ex meta, que hace un tiempo fue parte de 'Atletas para Cristo', un Ministerio conformado por personas relacionadas al deporte. Allí coincidió con Julio Pastén, quien bautizó y casó a Matías Fernández. 

Villablanca, por su parte, entrega más detalles del cambio de Marcoleta: "En el ámbito diario, laboral, familiar, algunas personas que conocen la religión o 'forma de vida', como me gusta llamarle, se alejan de sus amigos, como 'no, mi vida cambió, yo estoy en otra'. Y él no, siguió siendo el mismo Marcoleta bueno para la talla, para lesear. Era maravilloso. Él invocaba a los cabros jóvenes del club cuando nos reuníamos en la sede a orar y cantar. Era un líder religioso. Él dejó todo lo malo que suelen hacer los futbolistas: ser mujeriegos (ríe) y buenos para el copete".

El día que nació el 'Hermano'

Marcoleta se convirtió en evangélico a fines de 1989 en Valdivia, según rememora el pastor Enrique Arroyo, quien justamente lideró la ceremonia de bautizo. Esta se celebró en un río, a las afueras de la ciudad, bajo el 'método de inmersión'. “Lo tomé, le tapé la boca y lo sumergí en el agua un par de segundos mientras hacía una oración, diciendo que ‘ahora él muere y nace para Jesús’. Como es evidente, él salió con la sensación de que le faltaba aire, pero luego levantó las manos y pegó un grito de triunfo. Eso me pareció interesante porque fue muy particular”, sostiene el apóstol del Ministerio Internacional Gracia y Paz.

Luis Marcoleta también tiene algo que decir. "Yo no quería que nadie supiera que me había convertido. Quién me iba a creer… yo tenía mis yayitas (ríe). Pero de repente llega la camioneta de un diario, me sacan una foto y después salí en una primera plana que decía 'Marcoleta, convertido al cristianismo'", señala el DT especialista en ascensos, que guarda un cariño especial por Valdivia: "Fue importante, ya que marcó un antes y un después. Tuve la posibilidad de tener un encuentro con el Señor y transformar mi vida. Sentí en mi corazón hacerlo, y desde entonces soy un seguidor de Jesucristo y persevero en la creencia de él. Tuve un vuelco notable”.

Muchas veces, Arroyo visitó el hogar de Marcoleta para reflexionar en torno a la palabra de Dios, y justamente de aquello revela que "tuvimos varias conversaciones donde él abrió su corazón. Me parecía muy interesante su forma de pensar porque no contaba sus dramas, sino cómo salía de ellos. No estaba abatido, ya que buscaba la forma de salir de los problemas". Además, el pastor reconoce que tanto el antofagastino como Mario Flores, a la hora de visitar la congregación, asumían un faceta acorde a la instancia.

"Todo fue iniciativa de ellos. Siendo famosos en la ciudad, se sentaban en la última fila. Nada de figurar ni dar autógrafos. Bajo perfil total y muy humildes”, sostiene Arroyo, quien hizo 'oficial' la nueva vida de Luis Marcoleta. Un paso que le significó ser conocido de una manera particular en el mundo del fútbol nacional. “Empecé a hacer muchos goles, y Pedro Carcuro, en el resumen de los goles del día domingo, me apodó como el ‘Hermano’ Marcoleta. Yo no quería que nadie supiera y todo Chile se enteró (ríe)”, cierra el 'glorioso' ex delantero, que después también vivió una etapa en el polémico Lozapenco de Feliciano Palma. Pero esa es otra historia.