Entrevista AS

"Es un sueño estar en Primera; voy a luchar por llegar a la Roja"

Joaquín Montecinos, admirador de Gnabry, fichó en Audax para acceder al siguiente nivel. Su padre es Cristian, ex goleador de Deportes Concepción, y su abuelo fue presidente de Unión.

"Es un sueño estar en Primera; voy a luchar por llegar a la Roja"

La lista de objetivos de Joaquín Montecinos contempla un nuevo visto: jugar en Primera División. A sus 24 años, el volante llega a la serie de honor tras recalar en Audax Italiano. Sus grandes actuaciones con Melipilla hicieron que varios clubes se interesaran en él, pero solo los itálicos consiguieron ficharlo. El formado en La Serena emprende la aventura de mayor trascendencia de su carrera deportiva. "Estoy feliz. Siento mucha emoción por todo el trabajo que uno hace en silencio", dice 'Joaco' en charla con AS. Es el acceso al siguiente nivel.

El nuevo rostro del conjunto de 'Paqui' Meneghini es hijo de Cristian Montecinos, referente goleador de Deportes Concepción y Unión Española, por nombrar algunos clubes. "Mi viejo me dice que escuche, que siempre aprenda, que me trabaje al mil y que sea humilde", expone el audino, quien nació en Barranquilla (1995), justo en la época en que su padre fue campeón de Colombia con Junior. "Fue la marraqueta bajo el brazo (ríe)", añade el mediocampista con un pasado en la Roja Sub 20. Ahora, con mucha confianza, asegura que batallará por un espacio en la Selección adulta.

- ¿El paso al Audax lo toma de sorpresa o se venía gestando?
- Más que sorpresa es algo para lo que estaba trabajando hace rato. Lograr el objetivo ahora, que se viene una seguidilla de partidos, fue la decisión que quería tomar y ahora solo queda responder. Es un sueño estar en Primera División, ya que he dado la vuelta larga. Estoy feliz con la chance. Elegí al Audax porque era el equipo que me venía siguiendo hace rato, y creo que fue la mejor decisión.

- ¿Por qué cree que se da 'tan tarde' el paso a Primera?
- El año pasado, cuando terminé contrato en San Luis, tuve la oportunidad de jugar en Primera, pero yo mismo tomé la decisión de ir a Melipilla. Siempre he querido ir quemando etapas, sin apurarme. Lamentablemente cuando chico, estando en la Selección y en La Serena, tuve la posibilidad de jugar en equipos grandes de Chile, pero no se dio y luego me lesioné. Esas cosas te hacen madurar mucho, uno le toma más peso a la profesión, y creo que lo que más quería era pulirme. No me quería ir de la B sin hacerme un nombre. Hoy en día siento que fue el paso perfecto en el momento perfecto. Estoy en un momento de madurez espectacular, físicamente me siento increíble, y eso suma para la Primera División. Mi idea no es llegar como una alternativa, sino directamente a pelear un puesto.

- Podría debutar ante Coquimbo y luego viene Colo Colo. ¿Lo ve como un sueño que empieza a cumplirse?
- Claro que sí. Voy a trabajar a full para ganarme un puesto y, a partir de ahí, tener un buen partido buscando triunfos para que Audax siga cosechando puntos que nos haga pelear arriba. También se abre un abanico para pelear por copas internacionales. Vengo a aprender mucho y de lograr mi sueño. Quiero seguir surgiendo. Este es el paso para lograr lo que tengo en mente.

- ¿Cómo percibió el ánimo del plantel tras la eliminación de la Sudamericana?
- Compartí con mis compañeros y me recibieron espectacular. Pero claramente ellos estaban algo desanimados porque no se pudo lograr el objetivo. Aunque estaban tranquilos porque lo entregaron todo. Jugaron en una cancha muy difícil, la altura complica al que no está acostumbrado y, lamentablemente, eso da ventaja.

- ¿Cuánto esperó este momento? ¿Alguna vez se sintió cansado porque no se le daba?
- Tuve un bajón cuando, estando en la Selección, pude jugar en equipos importantes de Chile y afuera y no se dio. También, a los meses me lesioné grave y como que se me juntó todo. Pero son momentos que me han hecho madurar muchísimo, y que hoy los veo de manera positiva. Me gustó que me haya pasado porque aprendí, pero hay mucho por mejorar, como la manera en que se maneja el fútbol. Cuando chico no lo tenía, pero ahora sí. Esas cosas te van dando una capacidad de madurez, algo que en la cancha ayuda a desarrollarte mejor. Este es el momento preciso para escalar.

- Brayan Cortés, Benjamin Kuscevic, Pablo Galdames, Claudio Baeza y Felipe Mora fueron algunos de sus compañeros en la Selección Sub 20. Al verlos en equipos grandes o fuera del país. ¿Se recrimina algo?
- Sí, pero más que recriminar me hubiese gustado aprender un poco más el manejo del futbol, que me tocó más tarde por distintas circunstancias. Siento mucho orgullo por mis compañeros, espero que sean nominados a la selección chilena y la verdad es que por algo también estuve en las series menores. Son momentos en donde quizás no tomé buenas decisiones, aunque no por cosas negativas, sino por temas personales. Hoy me siento más capacitado y ahora voy a luchar por llegar a la selección chilena adulta hasta que lo logre. Quiero ser un jugador importante para el Audax y un líder positivo.

- ¿Qué le ha dicho Cristian Montecinos, su padre?
- Está muy feliz y orgulloso, porque él ha visto el trabajo silencioso que no se ve desde afuera. Ha visto mi crecimiento y siempre me da consejos, porque él tuvo una trayectoria gigante. Entonces, eso ha ayudado muchísimo a que yo aprenda otras cosas en el fútbol. Dice que tengo mucho potencial para entregar. También me recalca el profesionalismo, porque eso me ha llevado a donde estoy hoy en día. Uno nunca puede perder sus cosas positivas. También hay que tener personalidad. Yo soy parecido a mi viejo, por el carácter fuerte. Somos de ganar siempre, muy competitivos, pero manteniendo los pies sobre la tierra.

- ¿Siente presión en el fútbol por ser su hijo?
- La verdad que no, porque son puestos muy distintos. Siempre lo he dicho: creo que mi papá fue un jugador extraordinario y la trayectoria es distinta. Él a mi edad ya estaba jugando en el extranjero, entonces es difícil comparar. Fue un goleador, de los que hay pocos a nivel mundial. Siento mucho orgullo de él. Es alguien que con mucho trabajo y sacrificio se ganó todo lo que tiene. Es mi ejemplo a seguir.

Gnabry y el 'Chapa', la fortaleza de su abuelo y una crítica a la formación futbolística en Chile...

- ¿En qué futbolista se refleja o a quién intenta imitar?
- El que me encanta del fútbol europeo es Gnabry, del Bayern Múnich. Es un jugador que trato de seguir mucho, que claramente sirve tener de referencia. Es top. Pero también hay buenos jugadores en el fútbol chileno. Me gusta el 'Chapita' Fuenzalida, con su tranquilidad, su efectividad y su manera de correr la cancha. Es muy inteligente. Uno los sigue porque te entregan cosas que te ayudan a mejorar. Soy de ver mucho fútbol nacional porque, como estoy jugando acá, me sirve para conocer los sistemas de juego de los rivales.

- Su papá brilló en Deportes Concepción, Junior de Barranquilla y Unión Española, por nombrar algunos clubes. ¿A qué aspira usted en el fútbol?
- Voy paso a paso, pero eso va con muchos objetivos. Quiero seguir escalando. Tratar de llegar a fin de año y decir 'logré un pasito más'. El siguiente paso será ser titular indiscutido, aportar con goles y asistencias, y así ir logrando los otros objetivos: agarrar un microciclo con la Selección, jugar en un equipo grande en Chile y de ahí partir al extranjero. Todos queremos eso y me encantaría conocer la cultura del fútbol en otros lugares. Eso también ayuda a crecer como persona.

- Su abuelo, Juan Naranjo, también fue un hombre ligado al fútbol como presidente de Unión Española. ¿Piensa en él en este gran paso en su carrera?
- Me hubiese encantado que él me viera en Primera. Yo era muy regalón de él y sufrí muchísimo cuando falleció. Fueron años de lucha contra el cáncer, pero sé que arriba me está iluminando. Soy un amante de los tatuajes y a él lo tengo tatuado. Me acuerdo de él todos los días. Es alguien que me da energía cuando a veces me siento derrotado. Mi tata es fundamental en mi vida. Todos los triunfos que tengo van dedicados al cielo. Yo sé que está muy orgulloso. Él siempre quiso que me pasara esto y que lograra mis objetivos.

- En 2017 estuvo a prueba en Celaya de México. ¿Por qué no quedó?
- Tuve la chance de ir para allá, pero no se concretó por un tema económico. Cuando uno pertenece un club, no te van a soltar si no es por dinero. Y como en ese tiempo no tenía un nombre, era difícil que alguien pagara. Pero fue una bonita experiencia.

- ¿Qué opina de los chilenos que parten a temprana edad a México? Hay una crítica bien marcada.
- Depende mucho de la madurez. Un jugador que la tenga desde pequeño le va a ir muy bien en el extranjero. Lo que pasa es que el que se va chico, se va muy inmaduro y no puede resolver situaciones. Creo que es fundamental las series menores y, lamentablemente, en Chile son muy básicas. No son buenas. Se deben potenciar. Y no solo para tener profesionales completos en lo futbolístico, sino también en la vida. Pero no se invierte, las canchas son un desastre y, en lo personal, cuando estuve en La Serena me entregaban dos poleras para un año. Económicamente, el fútbol chileno está capacitado para tener mejores series menores. Desde chico te tienen que dar educación y te deben enseñar que hay que trabajar a full. Incluso te deben enseñar a dar una entrevista. Eso ayuda para que el jugador sea más completo a una corta edad.