SELECCIÓN CHILENA

Los pros y contras del abrupto final del proceso de Rueda

Ya es un hecho. El DT colombiano dejará de dirigir a la Roja, lo que gatillará un escenario de beneficios y negatividades para el equipo de cara al futuro.

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Tras varias idas y vueltas, Reinaldo Rueda dejará de ser en el entrenador de la Roja y pondrá fin a una etapa que comenzó en enero de 2018. El DT colombiano asumió con el desafío de renovar la competitividad de un equipo que asombrosamente quedó fuera de Rusia 2018, pero una multiplicidad de inconvenientes entorpecieron su gestión. Así, su adiós involucrará tanto beneficios como negatividades en el marco del proceso que tiene como horizonte instalar a Chile en el Mundial de Qatar.

Pros de una salida anticipada

La marcha de Rueda entregará la posibilidad de brindarle un giro al modelo de juego que el colombiano intentó plasmar en la Roja. El DT procuró desarrollar con Chile un fútbol asociado, con énfasis en el accionar por las bandas y una seguridad defensiva conferida por un bloque medio o bajo de presión, esperando a cada rival para recuperar el balón en campo propio o cerca de la portería nacional. Sin él, tal vez en la ANFP vayan ahora por un entrenador con una postura de juego más agresiva y dinámica.

La llegada del DT colombiano a la selección de su país implica también descomprimir una relación con el entorno de la Roja que cada vez se torno más crispada. La derrota histórica ante Venezuela (nunca Chile había perdido contra los llaneros en Eliminatorias) contaminó más el vínculo y las críticas en torno a su labor fueron más potentes. El riesgo de que el mal ambiente termine también afectando al plantel es alto, por lo que su adiós significará un borrón y cuenta nueva para todos, liberando cierta presión, con miras a los duelos contra Ecuador y Paraguay del mes de marzo.

Contras de la partida del DT

Quizás el mayor legado de Rueda en la Roja sea hoy el potente vínculo que posee con el plantel. Los hechos y las declaraciones de los jugadores -sobre todo de los referentes- expresan que el equipo estaba muy conectado con el DT, al margen de los niveles individuales y las presentaciones colectivas realizadas. La partida del colombiano significa un golpe emocional importante para el plantel, generando un costo que debería ser inmediatamente enfrentado por su reemplazante en el cargo.

Rueda lleva cerca de tres años al mando de la Selección y en todo este tiempo sin duda que ha impuesto su forma de trabajo. Por ende, existe una estructura de gestión que de sopetón desaparecerá en la escuadra nacional, dado que es difícil que quien llegue mantenga la política deportiva del entrenador colombiano. Con un nuevo DT, el plantel tendrá que partir de cero en el contexto de una nueva gestión y justo en el año decisivo de las Eliminatorias para Qatar 2022.

Por último, y como postrera negatividad de la salida anticipada de Rueda, emerge el costo simbólico de cortar un proceso hacia un Mundial justo en el etapa intermedia de su desarrollo. El adiós de un entrenador de una selección nacional genera impactos en todos los ámbitos de un país, no solo en el deportivo. La gestión adecuada de este golpe dependerá de la forma que tanto jugadores como directivos afronten la contingencia, pero siempre será más viable y seguro que un DT siga en su cargo para no generar inestabilidades que comprometan el desempeño colectivo. Sobre todo en el caso de Rueda, quien con Chile se encontraba a solo dos puntos de clasificación a repechaje y del último cupo directo a Qatar.